Últimamente me están volviendo flash backs de mi padre, flash backs del pasado, pero no dolorosos, solo tristes por el hecho exacto de no provocar enfado en mí.
Recuerdo perfectamente, ahora que estaba en la ducha, que me encantaba ducharme en la pequeña casita en el medio de la nada de mi padre... Allí se sentía bien ponerme bajo el chorro de agua caliente, mojarme la cabeza e imaginar estar debajo de una lluvia torrencial mientras me lavaba el pelo.
Y al acabar, salir y envolverme en sus enormes toallas suaves y oscuras entre el vaho, para después revolotear por el corto pasillo hasta mi cuarto, donde me cambiaba.
A veces me paro a pensar en que mi padre me hizo mucho daño toda mi vida, pero solo quizá no era tan mala persona, o al menos estoy convencida de que no nació siéndolo. A lo mejor la vida lo melló lo suficiente para que tuviera que cambiar y hacerse más duro, haciendo daño a quienes lo rodeaban buscando su propia protección, nunca sintiéndose seguro...
No sé si sería eso o solamente era egoísta, si solo buscaba poder, y no sé si quiero pensarlo.
Puede que ese daño recibido a lo largo de la vida también hizo mella en mí, como proyectándose donde jamás debió hacerlo, y haciendo que me comporte así.
Ayer estaba en nuestra sala de universitarios y trataba de comportarme como siempre lo hago cuando no estoy pensando con la gente que me rodea, esa personalidad que me hace ser yo con mis amigos, pero cada acto que salía de mi persona me revolvía el estómago, y me hacía pensar en el asco profundo que sentía hacia las personas como las que me comporto... Aquellas de las que me han confirmado que pertenezco...
Me paro un segundo e imagino todas las veces que las personas que me perciben como tal sintieron asco de mis comportamientos y guardaron silencio. Yo, buscando atención masculina y validándome en ella. Nunca he hecho daño a otra mujer, o al menos he intentado no hacerlo, ni a una mujer ni a nadie en realidad.
La atención paterna que nunca recibí podría llegar a ser un detonante de lo que me lleva a estos extremos... Me hace sentir sucia.
Estos pensamientos también es posible que se den fruto de la locura que me produce quedarme dándole vueltas a las cosas una y otra vez a las cosas.
Sintiéndolo mucho, percibo las horas pesadas, desconecto de las conversaciones de mi entorno, evito contacto humano hasta tal punto que me vuelvo seca, cortante, menos graciosa y amable de lo normal... Pues no sé que sentir al respecto, no se cómo sentirme o cómo actuar con los demás, y en algún momento tendré que decidirlo.
Ahora solo me siento completamente cómoda estando sola y rodeada de música que me transporte a situaciones idílicas. Y pasando de largo de todas mis responsabilidades, sin tener en cuenta las consecuencias... Quiero solo dejar de pensar y de sentir... Se me pasan por la cabeza demasiadas soluciones tóxicas, pero efectivas, que no tengo claro si evitar al final.
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