Hoy ha sido un día muy duro, he pasado por las etapas, un tanto curiosas, de un ataque de pánico.
No voy a mentir, ya me he levantado rara sin saber por qué, simplemente no tenía un buen presentimiento del día y me encontraba débil, mareada e incluso perdida.
Por la mañana fui muy poco productiva a decir verdad, me recosté en un sofá de la sala común y estuve viendo vídeos hasta que me entró el hambre. Que fue cerca de una hora después de llegar al lugar.
Intenté seguir viendo una serie de la que me encuentro muy enganchada, había terminado, el día de ayer, una de las temporadas y quería empezar la siguiente, pero fui incapaz, así que miré con desesperación la página de películas en busca de algo que me pudiera interesar, encontrando una película que hacía tiempo que me salía en las redes sociales.
Al final terminé por escogerla y, tras verla entera, factor que he de decir que me costó bastante, empecé a sentir cada vez más intenso el vacío en el pecho y la distorsión de la realidad. Aún no sé que fue aquel reflejo inconsciente que lo activó, pero comenzó una historia.
Empecé a sentir un miedo demasiado grande, que me llenaba el cuerpo y me despejaba de sensaciones, me absorbió por completo y le dio igual a todo el mundo.
Se lo intenté explicar a mi novio, pero lo entendió menos que yo, lo que, al no encontrar refugio en él, me llevó a una crisis de pánico bastante dura y a la que tuve que hacer frente sola, pero no le culpo, yo tampoco lo estaba entendiendo, era esperable.
En esos instantes no sabía nada ni podía saberlo, pues me faltaba demasiado aire como para pensar, era algo aterrador y que me abrazaba, me dejaba disociando de una manera muy fuerte, perdiéndome del mundo y, sin duda, dejándome incapaz de quitar el piloto automático que se había instalado en mi cerebro durante demasiadas horas como para contarlas.
He de admitir que llevaba guardando ansiedad durante un tiempo (cosas bastante fuertes, que en realidad pensé que llevaba bien).
Fue como sentir que no estaba donde tenía que estar, que algo estaba mal y que algo muy malo iba a pasar o algo iba a acabar de repente, sentí que no podía confiar en nadie y que nadie me entendía, tuve síntomas físicos como mareos, dolor de tripa, dificultad para respirar, tuve ganas de llorar a lo largo del día a la vez que un intenso bloqueo emocional ligado a la desconexión mental.
Creí, al mirarme al espejo, que me estaba volviendo loca, perdiendo el control o cayendo en algo de lo que no podría volver a salir en mucho tiempo, eso me aterró más. Y estaba sola por que sabía que nadie lo iba a entender por absoluto.
Llevo cerca de doce horas con este peso encima, sigo mal sin mentir, sigo desganada y perdida en algo que cuesta llevar y que hacía demasiado que no me pasaba. Estoy triste, estoy aprisionada en las presiones que tengo que enfrentar en mi casa sobre todo, aunque fuera de ella también y cada día mis nervios se hacen los protagonistas de una historia que ellos mismos me hacen vivir, y ya no se que hacer por ahora, estas últimas semanas han sido las peores.
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