papá

 Ayer estaba en Tik Tok, como prácticamente todo el mundo en estos tiempos, era de noche y estaba sensible, al menos eso sentía. Cuando llevaba un rato en pleno deslizamiento de vídeos sin sentido, me apareció un libro, un vídeo que promocionaba un libro de liberación de las personas que se compraba por Amazon; y como me pareció una propuesta interesante decidí deslizar para ver más sobre la dicha... Las primera veces me aparecían cosas duras, pero aguantables "qué le dirías a tu yo infantil y que te diría a ti".
Pero cuando me apareció las suficientes veces para engancharme, apareció la pregunta "¿Qué cosa que te ha hecho tu padre no le harías tu a tus hijos?" Y sé que puede sonar estúpido pero me encogió el corazón lo suficiente para llorar, cerrar la aplicación, dar vueltas por el cuarto, mirar la noche a través de la ventana y hacerme daño antes de dormir dándole vueltas hasta caer mareada. 
Esta mañana, aunque estuviera mejor, seguí dándole vueltas al tema, y no pude parar la presión del pecho que me había aparecido el día anterior.  Así que me he decidido por escribirle una carta con lo que me salga del corazón respondiendo esa pregunta. 
Podría poner querido papá, pero solo pondré papá por que aunque me dé asco, no quiero desvelar identidades. Mi blog es mi liberación y pondré lo que se me ocurra, voy a abrir mi corazón, mis entrañas y mis traumas, ahí voy.

Estimado mal hombre:
Ayer me tocó pensar en ti como una desgracia de las que me acechan de vez en cuando y me hunden el buen humor, la verdad. 
Hay muchas cosas que escondías tras tu máscara que con los años, pensándolo con más frialdad fui descubriendo, y hoy es el momento de explicarte qué es lo que nunca le haría a un niño o niña y tu sí hiciste, sabiendo que estaban mal y dándote exactamente igual. 
Quizá lo entiendas mejor por orden cronológico si alguna vez te tocase leer esto, así que seré simple.
Todo iba bien hasta que dejaste de trabajar vestido de camuflaje y de desaparecer de la casa por largos períodos de tiempo por trabajo, cuando volvías de buen humor y en casa te esperábamos mamá y yo con una gigantesca bolsa de gominolas. 
Entonces nació mi hermano y vendiste la moto y dejaste el trabajo y encontraste otro y nos cambiamos de la casa a la que todos nos habíamos acostumbrado. 
Y el bebé creció y pasaste más tiempo en casa, tus problemas de ira empezaron a hacerse latentes, entonces solo te sentías o cansado o enfadado.
Cuando cumplí 4 años empezaste a descontrolarte, y entonces le gritabas a mamá por que te decía que no podías seguir así y la amenazabas con dejarla sin nada, entonces empezaste a pegarme con cualquier pretexto, al principio era poco, después dejabas marca, luego era cada día varias veces y hacia el final de esta historia ya eras incontrolable y me arrastrabas, me fracturabas una costilla con tus botas de acero o la nariz contra el azulejo de la cocina por no saberme una capital europea cuando me acercaba a los 12.
Cuando mamá quiso empezar a caminar por la noche debajo del buen tiempo y nos acompañabas me contabas datos sobre la vida y, a menudo, aunque solo tenía 8 o 9 años, tenían que ver con temas sexuales, incluso con el incesto cuando mamá empujaba a mi hermano en los columpios. Y nunca pararon tus temas y bromas contra mi edad y a favor de tus intereses hasta que perdimos el contacto.
Tu robabas, tu peleabas y manipulabas, metías miedo a las personas para tus objetivos y yo siempre te tuve miedo, siempre conseguiste de mí lo que quisiste. 
Al tiempo mamá encontró el amor y tu te mudaste y llegó el divorcio. Nos quedamos con mamá y decidiste que la mejor manera de vengarte era hacernos la vida imposible, y nos cortaste el agua, la luz, el colegio, los ánimos de la hermana que había nacido hace poco.
No me dejabais salir, ley del hielo a lo largo de mi vida, nunca supe pedir perdón por que nunca lo hiciste conmigo, nos presionabas a decirle a mamá cosas que tu pensabas cuando ella no estaba en ningún buen momento, no pasabas la pensión...
Y llegó lo peor, el abuso, abusaste de mí y de él hasta que te cansaste, una y otra vez hasta que huimos para ser felices y te incriminé para salvar a la única que no te había sufrido y la que más lloraba por ti, cada día... Fueron tantas horas de sufrimiento durante casi 9 años, antes y después de ti se juntaron y todo se puso en mi contra...
Con la orden de alejamiento tu familia se puso de tu lado, me insultaron, nos engañaron, fueron falsos y egoístas y nunca más quisieron saber nada de mí ni de nosotros como familia contraria, a pesar de que hicimos lo que pudimos para que esto no pasase... Y murió abuelo, mi abuelo, mi amado y querido abuelo, y no lo supe hasta después, ni siquiera me dejaste despedirme y es algo que no me perdonaré ni te perdonaré en la vida. Jamás. 
Estas cosas son las principales pero podría pasarme escribiendo horas, lo peor es que jamás te darías cuenta de lo que realmente hiciste mal, por que piensas que decirme que me parezco a mi madre es bonito hasta que sabes que se me quedó grabado como tu pretexto para hacerme vivir la peor pesadilla de mi vida. 
Eso son cosas que jamás haría pasar a una persona a la que llamaría hijo o hija, por que ahora tengo traumas, y aunque he superado muchísimos, sigo sin poder tocar a un niño o niña, sea quien sea sin sentir que estoy siendo sucia, siento que cualquier persona en masculino más mayor que yo me va a hacer daño y sigo teniendo alarmas y herramientas para protegerme constantemente de ti y del daño que dejaste tras de tu persona. Has arruinado una parte de mi vida, y ya no puedo ver el mundo igual... ya solo me queda envidiar a las niñas que quieren a sus padres y sentir que las mujeres víctimas de violencia de género son heroínas que nadie sabe ver, que, como yo, jamás sabrán volver a confiar sin dudar de ello. 
Te odio como no podré odiar a nadie y necesitaba decirlo para soltar un poco el peso que llevaba tu nombre. Ojalá, y lo digo en serio y desde mis sueños, hubieses sido un buen padre por lo menos para los pequeños a los que llamo hermano y hermana, y quizás nunca hubiese dicho nada, por que el amor es lo que hace que te quieran y nunca tuviste amor hacia nadie más que hacia ti.
Hola y Adiós en la misma carta. 
Gracias por hacerme ver que hay gente mala siempre, cerca y lejos. 

Comentarios