un millón de vueltas

Quiero que todo lo que pretendo resultase más fácil, todo el mundo lo quiere, quizá las metas estén bien, pero también está bien descansar... Comerse la cabeza es más recurrente de lo que parece y, sin duda alguna, hace daño.
A veces pienso que el daño que le hago a mi persona no es justo, pero a su vez pienso que nada lo es, y que por lo menos estoy sobreviviendo.
El daño es más precipitado de lo que yo creía en un principio, tanto me lo hago yo, como me lo hace un comentario de alguien que no me importa o incluso algo de una persona a la que quiero.
Y el daño es complicado de olvidar, no hay forma de dejar de darle vueltas a algo que ante todo quieres olvidar sí o sí. Olvidar es otro proceso que considero más largo de lo que debería, pasar el duelo es, por decirlo de alguna manera, y no una correcta, una mierda. Sufrir hasta que no duele y doler hasta olvidar el daño que nos hace sufrir... ¿Acaso tiene sentido? (No lo tiene.)
Quizá yo sea una persona que piensa demasiado, unas vueltas a las vueltas de la cuestión y después, lágrimas causadas por el jaleo de tanta vuelta y mareo por que las vueltas hacen su efecto. 
En mi cabeza hay ruido y daño y vueltas y todo lo demás. 
Ahí dentro hay una especie de pelea que no puedo llevar como mediadora, por que todos los puntos de vista me afectan y tienen su historia que también lo hace. 
Siento que los bajones y subidones que tengo de animo son más fuertes por los gritos de aquellos que van en la montaña rusa de mi cabeza y el eco que estos producen. Quizá hoy escribo orgullosa de lo que hago y una semana después escribo pensando que todo se ha ido a la mierda, como hoy, es difícil que yo esté estable.
He intentado hacer los propósitos de año nuevo de manera detallada, concisos, medibles y con objetivos intermedios e instrucciones, a ver si funciona y ya en febrero tengo una vida romantizable, pero también he intentado sanar mi cabeza de más formas y nunca ha funcionado del todo, ni funcionará esta vez.
También me estoy sacando mi primer año de universidad con fuerza, o esa es mi percepción, quizá equivocada. Todo se verá con el tiempo, por que la fuerza se pierde. 
Yo solo sé que la tristeza no es lo que más me destroza, sin pensarlo dos veces sé que lo que me pasa es el miedo, que se apodera de mi percepción del mundo, y lo peor es que lo sé y no sé cambiarlo. 
Ni siquiera tengo en cuenta qué es lo que puede estar matándome por dentro de miedo. 
Es que cuando pasa esto, hasta me encuentro mal físicamente, me dan náuseas, pero sin vomitar, me dan dolores de cabeza, sueño... 
Ahora ya me encuentro mal y quiero a toda costa llorar, pero no puedo.
Estoy temblando, estoy desubicada, me encuentro en una burbuja entre la gente, siento que en cualquier momento de desmayo o me desoriento, me mareo o me da un ataque de ansiedad...
Ahora mismo es como si no tuviese un punto fijo desde el que mirar, nada sirve a pasado ni a futuro, las lágrimas me atacan a pocos quemándome los ojos y la cabeza me pesa. 
Siento la perdición acercándose en cualquier momento, tengo el cuerpo en alerta y siento presión en mi pecho también, es, en verdad, horrible. El miedo. 
Quiero guardarme estos sentimientos y no dejarlos ir, tras tanto tiempo sientan bien y son adictivos de alta peligrosidad. Quiero, a su vez, que se pasen, para poder olvidar que alguna vez los tuve y no enfrentarme a ellos. 
Quiero además que nadie sepa de ellos, pero que todo el mundo tenga en cuenta como me siento para tenerme entre algodoncitos. En realidad solo me quiero ir a cama y dejarme ir suficientes horas como para poder olvidar y esperar lo suficiente hasta volver a recordar sin tanto miedo. 
Nada resulta tan fácil como nadie querría, y a veces es tan imposible como real. Y lo dejamos, sin más. 
Como yo quiero dejarlo ahora y siempre que estoy demasiado cansada para animarme. No sé ni que quiero ahora mismo, quizá solo dejar de sufrir y no se puede.

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