Han pasado muchas cosas desde que escribí la última vez, cosas bonitas, así que escribiré una entrada corta del blog para expresar mi agradecimiento a mi propio esfuerzo, pasado y futuro.
En el 2024 han pasado muchas cosas, o más bien, han dejado de pasar por que me he dado cuenta, aunque tarde de lo que para mi resultaba tóxico.
He de decir que este año ha estado lleno de cambios, en los que he acabado viejas etapas, principalmente malas, pero también buenas, para buscar unas mejores.
He empezado las etapas del autocuidado, he buscado sabiduría y paz a la vez, cosas la mayoría del tiempo no muy compatibles, he puesto límites y me he ayudado más a mi misma en un año de lo que jamás me había ayudado o preocupado yo misma, cosa que me hace demasiado feliz ahora mirando atrás.
Pero eso no es todo, aunque la recuperación lenta esté en proceso y la esté alcanzando a mi ritmo, 2025 viene con más cosas buenas y la búsqueda de la paz mental absoluta y la mejora más allá de aquello que me atormentaba, sino incluso de aquello que ni siquiera me había dado cuenta hasta el momento que me molestaba.
Es la hora de empezar a tener una rutina que valga la pena y a poder empezar a esforzarme hasta dar mi máximo sin explotar por el camino. Principalmente por mí.
Ya he estado haciendo muchísimos cambios en mi vida, cosas que mueven pasados y futuros y que me hacen sentir mejor además de sanear mi cabeza y cuerpo.
Hacía años que no iba al médico y este año he ido más veces que en toda mi vida junta, medito, leo, estudio, recojo, utilizo mi música de manera que no me genere una sobrecarga personal y cuido mis sentidos del mundo exterior...
Todo por mí, y jamás me esperaría decir esta frase, por que nunca me preocupó.
2025 se avecina y tengo nuevas metas que buscar para poderlas cumplir, ya que sé que si me lo propongo puedo llevarlas a cabo, incluso debería hacer una lista cuando tenga un rato libre con todo lo que quiero lograr a la larga y luchar por establecerme en lo que quiero de mi vida, suena complicado y lo será, pero nada que valga la pena se consigue por el camino fácil, dicen.
En realidad esto me genera miedo, pero a la vez me genera inquietud de poder hacerlo ya, de buscarlo y de acabar por fin con aquello que no me hace feliz o que no me deja serlo.
Por que también puedo afirmar que en algún momento me merezco ser feliz y cumplir con mis objetivos aunque a veces se me nuble la vista y no pueda verlo, pero hasta que eso pase intentaré avanzar todo lo posible para poder mirar con orgullo atrás en esos momentos.
Por eso adiós 2024, adiós a las malas vibras que estuvieron disminuyendo cada vez que pensé en tener una forma de vida diferente y adiós a las cosas que me hacían tanto mal con este año, porque prometo que las liquidaré. Felicidad para la gente que vea como se acaba 2024 y de le echa encima, vosotros también podéis daros cuenta de que dormir en el sótano no se compara a subir al desván, vestirte con tus mejores reliquias y respirar por la ventana de la esquina a la que alumbra el sol. Y luego, claro, salir a la calle y darte cuenta de que no todo es tan malo.
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