mi mundo

Querida madre: 
Hace tiempo que no escribo una carta a nadie, pero necesito que sepas un par de cosas. 
En el pasado nunca me encontré cómoda en la casa, sentía una exclusión muy grande y una incomodidad casi palpable, en el pasado quería huir de la casa, pero nunca encontré la manera de encontrar mi lugar seguro a donde huir cuando lo necesitase... En mis momentos más bajos. 
Cuando tuve la depresión inmensa que me sumergía en donde jamás vería la luz, sentía que el lugar seguro jamás existiría, tanto dentro como fuera de casa, y entonces solo pensaba en morir. Poco a poco, la luz fue entrando por las rendijas de las ventanas y se fue asomando de entre las nubes, y así meses después pude empezar a recuperarme. Cuando ya me creía estable apareció sin darme cuenta una figura masculina que jamás pensé que pudiera ayudarme a dormir sacándome la ansiedad o fuera a permanecer por un tiempo prolongado en mi vida, ya que me habían fallado realmente poco antes haciéndome creer la criatura a la que menos se podría amar en este planeta. Pero consiguió calar, incluso habiéndose desaparecido durante semanas. 
Y además consiguió reflotar mi peor época donde de nuevo veía todo perdido. 
Hoy en día sigo sin sentirme a gusto en la casa, si que es verdad que vuelvo a ella a menudo y me muestro feliz en su estancia, ya que no carezco de mis cosas ni de mi hermoso gato, que me llenan lo poco que se puede llenar en un lugar tan inhóspito. La calidad de vida no es mala, pero la calidad de trato es completamente deficiente y no llena mis carencias de calor y humanidad, ya sin pedir cariño. 
Hoy en día, esa figura masculina que apareció hace más de un año forma una parte muy importante de mi vida, hace que mis días sean mejores, que a su lado cada lugar pueda ser mi hogar y sobretodo que me sienta querida allí a donde vayamos. 
Como sabes, hace no demasiado me escapé sin avisar y sin dar señales de vida, y pareció que no me importaba lo que vosotros estuvieseis de preocupados. En parte cierto, por que nunca os importó cuando yo estaba preocupada. Nunca dejasteis que yo tuviese adolescencia y no me importó demasiado por que nunca tuve con quien vivirla, pero ahora tengo con quien disfrutar mis días siempre que ambos podamos. Y quiero aprovechar. 
Mis experiencias con él nunca han sido negativas, me da el cariño y calor humano que me falta y me brinda su mundo como si todo lo que tiene fuese mío.
Tendréis que entender que por fin soy feliz y he encontrado mi lugar seguro. Aunque vosotros tan solo lo veáis como un estúpido amor adolescente lo suficientemente atrasado para que la sociedad piense que podría ser algo más. Para mi, ahora mismo, es mi mundo y no veo más allá, me ayuda a salir de todos los baches que encuentro en el camino y hace que quiera seguir a delante incluso cuando no quiero y prácticamente nada puede cambiar mi visión. 
Los días que el tiempo me permite pasar con él son los mejores y siento que duran minutos, que no puedo sentir otra cosa que no sea su presencia...
Para que lo entiendas, él es más mi casa de lo que ha podido serlo nunca un hombre e incluso de lo que es y será jamás otra temporal casa en la que podamos habitar. Así que solo hay dos opciones, o estamos juntos toda la vida o  jamás lo voy a superar por mucho que lo intente.
Y tendréis que aceptar esto de mi y quererme con mis desvaríos de amor. Por que es la primera vez que puedo sentirme a gusto, sin ser juzgada, sin que se acabe la situación, sin que sea condicionado por algo que se quiere o se necesita de mi, por ninguna otra persona. 
Todos esperan demasiado de lo que yo puedo dar y él solo espera que yo pueda llegar a ser feliz. Y lo que siento, por una vez, no es actuado.

Comentarios