emocionario

Algunos utilizan un diario, otros utilizan el blog de desahogo, yo, lo uso de emocionario. 
El emocionario es un kit de sentimientos y las soluciones que te llevan a saber gestionarlos de la manera más sana posible.
No estoy emocionada, pero creo que tengo unas cuantas herramientas para llevar de alguna manera esa gestión.
Hoy he ido a la psicóloga, una mujer nueva en mi vida, muy liberal, que habla en tonos lentos y agudos y que todavía no sé si me gusta, hemos hablado de las herramientas que utilizan las personas para no colapsar, aunque colapsar también sea natural. 
Y al llegar a casa, hablando por llamada, me di cuenta de que podía ponerle forma a mi trauma. Mi trauma era como un pozo, un pozo chiquitito que, como en aquella película, esta debajo de una casita de madera en la que vivo, tapado con tablas. He llegado a la conclusión de que solo duele cuando fuera de la casa llueve o hay tormenta y las gotas hacen eco en el hueco. 
Cuando hay tormentas de sentimientos y emociones y lluvias de recuerdos dolorosos. 
A veces hace falta el emocionario, un ritual de situaciones para cada momento de emociones, por ejemplo, cuando estás a punto de estallar en lágrimas, darle tiempo suficiente al dolor para ser pensado y asimilado. Al parecer yo ya controlo mis propias emociones en su mayoría. No es que me haga mucha ilusión gestionar de manera correcta lo que siento, es más divertido sufrir y exteriorizarlo en largos textos de incomodidad que hagan que las personas se preocupen por mi salud mental. 
Y lo que creo es que tengo la práctica, pero no la teoría. Por que los bajones, aunque más cortos, siguen ahogándome a menudo, en lágrimas que no me dejan respirar entre videos que me impulsan a tener conductas dañinas. 
De momento, y a mi pesar, he podido aguantar sin dañarme durante 3 meses. Es algo que prometí y estoy intentando cumplir. Aunque no me hace demasiada gracia tampoco, pues las historias que emanaban de la sangre nueva y caliente eran mucho más interesantes y canalizadoras y el dolor que sentía eran el liberador de las emociones que no podía controlar... En el fondo lo extraño, aunque nadie pueda saberlo. Aunque sea mi secreto. Aunque si alguien lo supiera me lo echaría en cara, solo... de todas formas es mi problema. 
Imagino que tiene relación mi casita interior con el daño que me hago. Podría ser quizás la limpieza del pozo, aquello que seca las gotas de las tormentas. 
Otras veces es bonito no hacerlo de todas formas, ver como los pájaros cantan llenando el árbol, o escuchar, colgada de la ventana, cada noche, como los grillos emergen de la hierba para sacar su melodía tranquilizadora hasta que me da sueño. 
La verdad no sé a que viene todo esto, solo quería hablar de que todo el mundo tiene unas estrategias mejores o peores para enfrentarse a lo que siente. Las mías cada vez se vuelven más blandas. Haciendo que yo también. Lo siento, lo siento mucho por mis lectores por no ser igual de interesante que antes. Por ya no saber expresar lo complicada que sigo siendo. 
Por que me dijeron que sería interesante saber como funcionan mis sensaciones por dentro, como lo hago yo, solo que ni yo lo sé. Ni yo sé como procedo o que es lo que siento exactamente, pero siento a la vez de incertidumbre, una irá muy reprimida en mi. Que tampoco sé exteriorizar. Estoy bastante perdida. Y me disculpo. 

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