Querido abuelo:
Ahora tengo la cabeza fría y los sentimientos agotados, y ya puedo escribirte esto.
Hace tiempo que te fuiste y yo no he podido superarlo, quizá por que no he podido decirte adiós.
Y creo que ya es hora de despedirme y deshacer este nudo que tengo en el pecho y no puedo sanar.
Créeme cuando te digo que he llorado hasta quedarme sin aire mirando hacía arriba en busca de tu calor, que ya está perdido y no podré recuperar.
Eras un abuelo peculiar, mi abuelo peculiar y me encantaba.
Hace poco decidí hacerme un tatuaje en honor a ti y se exactamente lo que me quiero hacer.
¿Recuerdas cuando era más pequeña que tenías un cojín viejo y casi vacío que no le dejabas tocar a nadie excepto a mi?
Claro que lo recuerdas, te encantaba que te lo robase entre risas y me sentase en tu sitio del sofá haciéndote sentar al lado sin rechistar, sorpresa de todo.
Eras una figura de seguridad aún sin la necesidad de estar todo el tiempo en tus brazos. Y te doy gracias.
También tuviste tus malos tiempos, como todos, quedándote al final en un stand by constante, lo siento.
Ay querido abuelo como te extraño, lo extraño todo, extraño a abuela, extraño volver al pueblo, extraño las tradiciones, pero ya no es lo mismo, por que moriste sin saberlo.
Tu hijo, tu querido y extraño hijo nos hizo daño a tus queridos y peculiares nietos. Él no era quien decía ser y lo siento por que hayas ido a otro mundo sin saber que estuvimos en peligro.
Pero abuelo, querido abuelo, es hora de decir definitivamente adiós, ambos lo necesitamos, aunque sigamos recordándolo ambos. Por que se que me ves y que sufres por mi. Y te lo agradezco.
Espero que no sufrieses demasiado, espero que no sigas sufriendo por nosotros, espero que tu nieta te parezca preciosa y que la protejas y espero que no esperes que yo vuelva a ser la que dejaste atrás .
Te pido perdón por no poder ir a tu entierro, incluso a tu estancia en el hospital, por no poder cogerte de la mano y decirte lo mucho que te apreciaba pero ahora, tarde, lo hago, por que es hora que tu dejes de pesar en mi y yo en ti.
Y créeme que puedes estar ya tranquilo, estoy bien, me estoy recuperando, tu hijo irá a la cárcel y tus nietos estaremos a salvo.
Gracias por haber estado ahí, a pesar de que no querías hablar por teléfono, ni viajar, ni creo que recordases mi cumpleaños, que ya es pronto, ya tengo casi 20, aunque para ti siempre tendré 18.
Comentarios
Publicar un comentario