Estimado blog,
Lo siento, antes solía pasarme horas pasando al papel mis ideas, plasmando mis sentimientos en hojas y hojas de palabras, creando largos textos semi-filosóficos sobre mis vivencias de los que leen largo rato. Siempre llenos de juegos de palabras.
Pero en eso te he fallado, he dejado atrás las emociones niveladas que entre que entre la felicidad y la tristeza me permitía colgar horas de esfuerzos para largas lecturas.
Y he comenzado a escribir notas cortas recordatorio de mis subidas y bajadas casi de paracaidista, de modo que casi siempre triste, como un lloriqueo búsqueda de algo que lo calme.
Quizá como si llorar ocupase tanto tiempo en mi vida que escribir haya perdido toda su fuerza. Y en parte es cierto, extraño la simple melancolía nocturna que sentía cuando estaba inspirada, enrabietada con el mundo. Mirando por la ventana.
Ahora solo soy un cubo de agua casi lleno que siempre se desborda si lo muevo, mojando mis ideas, dispensándolas lo suficiente como para olvidar como para olvidar como plasmarlas.
He pasado momentos muy complicados desde que termine mis estudios secundarios, momentos de intensa crisis llenándome a partes iguales de pensamientos insufribles o incapacidad de reaccionar.
He llegado a pensar en el momento de dejar caer mis dedos sobre las teclas que lo escribía era basura sin sentido, pero leyéndolo en frío simplemente es la maduración es lo que me inspira, cambio mi forma de escribir por que tengo más conocimientos para hacerlo. Sin darme cuenta en el momento.
Con esta entrada del blog, aún con mi grave falta de atención, intento retornar momentáneamente al pasado, escribiendo una plantilla de tiempo.
Pero cuesta, cuesta lo suficiente como para sentir ansiedad al ver pasar los minutos tan rápido como en una carrera sin que surja ninguna palabra que pueda ganar dicha carrera.
Por el momento intento cambiar un poco lo que escribí, cambiando el blog, arreglando lo que no esta roto para poder seguir utilizándolo, quizá volviendo a escribir
No lo sé. No sé por donde dejarme ir.
Hoy quizá vaya al psicólogo y seguiré su sabio consejo de seguir o no, ignorando lo que me diga sobre mi edición, sobre sentirme incómoda haciéndolo. Habrá noticias o tiraré de borradores.
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