invisible

No quiero seguir leyendo, voy a acabar llorando. Es un libro con el que me siento identificada en parte. Se lo que son los insultos, se lo que es que se rían, que se aparten de ti, que te escupan, se lo que es que te tiren del pelo y que te rompan las cosas del estuche y la mochila. 
SIDA, fea, gorda, un compás roto, una mesa vacía y llena de mierda tu lado. Manipulación para que no salgas con él, manipulación para que no se te acerque y lo consiguieron, metieron caramelos sucios en los míos limpios y tuve que tirarlos, decidieron que yo olía mal y me tiraron desodorante en la boca. 
No quiero seguir leyendo, no quiero llorar con el final y estoy muy cerca, no quiero volver a casa, no quiero volver con mis amigos.
No quiero, no quiero llevar más manga larga. No quiero. 
Y ahora quiero lastimarme. Lo necesito.
Recuerdo el día que una niña cogió agua con la boca y me la escupió en la cara.
Recuerdo cuando partieron mi compás delante de mi cara, cuando me tiraron del pelo delante de todo el mundo. Cuando me engañaron para quedarme toda una semana sin recreo porque un niño me dijo que yo le gustaba, cuando escribieron que yo era una puta en la puerta de clase, por fuera. 
Cuando me tiraron una colchoneta encima para saltar sobre ella y por no llorar, reí y luego me dolía, pero como me había reído...
Ya no tengo ganas de leer como una profesora le protege cuando mi profesora me dijo que olía mal, que estaba gorda y que si lo cambiaba pararían, porque la culpa era mía. 
No quiero seguir viendo que me llevo con dos personas de clase porque el resto me odia, me repelen, quieren que no sea de clase. 
Me llegan recuerdos de lo que me decían al Instagram, guarra, fea, gorda, repudiada... Eliminé el Instagram, al final tuve que eliminar el whatsapp porque comenzaron a llegarme números desconocidos fingiendo ser mis propios amigos, para insultarme. 
Estoy harta de cambios de instituto, de amigos, de casa. Harta. 
Y ahora quiero llorar ante la fortaleza de un niño que creía ser invisible y algo muy muy malo le pasó. Algo que más fuerte quiero que me pase a mí cuando vaya al puente de las pías, y me tiré de el, pero sin decírselo a nadie. Porque no me rindo. Por qué las ideas permanecen, porque no quiero avanzar. 
Y me tire... 
Ahora no quiero seguir leyendo, seguiré después viendo como al niño le siguen las desgracias, como a mí me recuerda a lo mal que lo pasé.

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