ansiedad

Siento como la vista se me nubla y dejo de ver los detalles, con cada pestañeo noto los ojos más secos y las cosas más lejos. 
Los oídos me pitan y dejan de escuchar nada con interés, ya nada le interesa excepto no caer en el pozo
Te empiezan a temblar las piernas, primero una, después la otra y luego las dos. Te duele el pecho como si te hubiesen dado en él una patada. Te duele tanto que desearías darte de puñetazos en el para parar esa sensación.  
Sales
Huyes
Escapas
Llegas a un lugar vacío con los sudores fríos en la espalda y la liberación en la mano. Un baño, un cubículo, ya casi no respiras. Bajas la tapa, te desvistes los brazos y sacas tú liberación de un bolsillo.
Brilla y desenfunda a tus males, no te queda aire. 
Eliges el lugar donde no se te vea mucho, a veces ni eso, y haces despacito a la primera línea para marcar. Ya ni respiras, pero sigues sin pensar. 
Haces otra y otra y te mareas y se te pasa y otra y cuándo llegas casi a 15 paras. Tomas aire y lo miras. 
Te arrepientes, al instante, las aprietas con papel para que deje de sangrar, llevas casi 7 minutos fuera de clase. 
Te vistes, tiras el papel y vuelves hundida a clase diciendo que estás muy cansada y queriendo realmente dormir. 
Y duermes siempre, duermes todo el tiempo y a casi todo el mundo le parece mal. 
No puedes más. No quieres dormir. Quieres morir. 
Te mareas pensando ¿Dolerá? No quieres morir sufriendo, solo morir, ya. 
Lloras, te inundas, ojalá hubiese otro camino.

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