Cuando tomas medicación como yo, para la depresión claro, notas como con el paso de los días se desvanecen las emociones y cada vez entiendes todo más suave aquello que notabas.
Puede que antes no tuvieses felicidad, ahora tampoco tienes tristeza, pero te frustra por que cuando necesitas llorar ya no puedes, es una sensación fascinante, de repente la cara toma posición de lagrimas, pero los ojos se secan y duelen y no emana ni una sola gota de agua.
Además que no siempre funciona, tienes episodios depresivos protagonizados por la agonía de no haber podido soltar la tristeza poco a poco durante los días, es como una explosión. Una explosión dolorosa, que empieza suave, tienes tristeza y frustración, pero no lloras, y más tarde te vuelves nociva contigo misma hasta el punto de no poder controlarlo y los demás lo odian casi tanto como tu.
Te alejas de aquella gente que te preguntaba por tu día, no atiendes a nada que no sea pasar de manera rápida las horas y evitar dañarte. Se hace duro, pero acaba pasando y vuelves a la normalidad aburrida y monótona que debes pasar dando disculpas a aquellos que durante semanas dejaste desligados de tu vida.
A partir de todo esto viene la ansiedad, esa que te ataca por no poder darte de puñetazos en el pecho en medio de la clase o incluso de matarte en los baños cercanos a la misma.
Algunos lo entienden, pocos, algunos de tu entorno que quizás ni siquiera conoces.
Por ahora subo mis dosis de manera periódica, cada vez más aletargada y alejada de mi misma, puede ser peligroso automedicarse por lo que sé, pero yo lo necesito.
Me sigo cortando, no lo niego y ya no lo escondo por que es una parte más de mi vida bajo mis mangas y guantes, y al fin y al cabo es una señal de lo que estoy pasando, que de paso me calma.
Me corto menos cada vez, soy capaz de aguantar semanas sin tocarme las heridas, caer durante un par de veces cada pocos días y volver a aguantar un par de semanas.
Cuando lo hago son parte de mis explosiones, en los que me proporciona un alivio superior aunque después uno se sienta culpable y amargado, y empiece como acabó el último episodio.
Ya no volveré a poner etiquetas
ni despidos, ni saludos
solo terminaré.
Puede que antes no tuvieses felicidad, ahora tampoco tienes tristeza, pero te frustra por que cuando necesitas llorar ya no puedes, es una sensación fascinante, de repente la cara toma posición de lagrimas, pero los ojos se secan y duelen y no emana ni una sola gota de agua.
Además que no siempre funciona, tienes episodios depresivos protagonizados por la agonía de no haber podido soltar la tristeza poco a poco durante los días, es como una explosión. Una explosión dolorosa, que empieza suave, tienes tristeza y frustración, pero no lloras, y más tarde te vuelves nociva contigo misma hasta el punto de no poder controlarlo y los demás lo odian casi tanto como tu.
Te alejas de aquella gente que te preguntaba por tu día, no atiendes a nada que no sea pasar de manera rápida las horas y evitar dañarte. Se hace duro, pero acaba pasando y vuelves a la normalidad aburrida y monótona que debes pasar dando disculpas a aquellos que durante semanas dejaste desligados de tu vida.
A partir de todo esto viene la ansiedad, esa que te ataca por no poder darte de puñetazos en el pecho en medio de la clase o incluso de matarte en los baños cercanos a la misma.
Algunos lo entienden, pocos, algunos de tu entorno que quizás ni siquiera conoces.
Por ahora subo mis dosis de manera periódica, cada vez más aletargada y alejada de mi misma, puede ser peligroso automedicarse por lo que sé, pero yo lo necesito.
Me sigo cortando, no lo niego y ya no lo escondo por que es una parte más de mi vida bajo mis mangas y guantes, y al fin y al cabo es una señal de lo que estoy pasando, que de paso me calma.
Me corto menos cada vez, soy capaz de aguantar semanas sin tocarme las heridas, caer durante un par de veces cada pocos días y volver a aguantar un par de semanas.
Cuando lo hago son parte de mis explosiones, en los que me proporciona un alivio superior aunque después uno se sienta culpable y amargado, y empiece como acabó el último episodio.
Ya no volveré a poner etiquetas
ni despidos, ni saludos
solo terminaré.
Comentarios
Publicar un comentario