La muerte es una cosa muy presente. Eso diría un viejo, soy como una vieja, yo digo que todos la esperamos con más o menos ansias, pues es una parte de la vida que constituye su final. Y claro, a todos nos duele que se haya ido nuestro mejor amigo o sufrir una dolorosa y desesperante pérdida de la vida. La cosa es que yo tengo muchas ganas de morir, pero es muy complicado obtener una manera de hacerlo sin sufrir demasiado, pues a veces el miedo no es dejarlo atrás, sino el proceso.
He estado hablando con la orientadora de mi lugar de estudios que ha pensado que lo más sano para mi es notificarle de nuevo al psiquiatra, que me mandó a la mierda, que vuelva a atenderme y darme medicación, cosa que he retomado por mi misma casi sin querer estas navidades y me está pasando factura.
Hicimos una consulta de dos horas en las que me hizo preguntas muy directas de como, cuánto me interesaba la sociedad (nada), que notas sacaba (notables altos) o cuantas veces me cortaba al mes (23/31 días) y cuantos pensamientos suicidas tenía (3o 4 a la semana).
Todo eso se lo he tenido que llevar al medico de cabecera y este me dirá que hacer, entre otras cosas puedo decir que mañana tengo psicólogo y he decidido entregarle mis papeles de fantasía.
Esto será la sentencia de muerte firmada ante la cual moriré ante la sociedad y ante la familia.
Pero realmente ni siquiera me interesa seguir viviendo así que todo bien, seré tachada de loca.
He estado hablando con la orientadora de mi lugar de estudios que ha pensado que lo más sano para mi es notificarle de nuevo al psiquiatra, que me mandó a la mierda, que vuelva a atenderme y darme medicación, cosa que he retomado por mi misma casi sin querer estas navidades y me está pasando factura.
Hicimos una consulta de dos horas en las que me hizo preguntas muy directas de como, cuánto me interesaba la sociedad (nada), que notas sacaba (notables altos) o cuantas veces me cortaba al mes (23/31 días) y cuantos pensamientos suicidas tenía (3o 4 a la semana).
Todo eso se lo he tenido que llevar al medico de cabecera y este me dirá que hacer, entre otras cosas puedo decir que mañana tengo psicólogo y he decidido entregarle mis papeles de fantasía.
Esto será la sentencia de muerte firmada ante la cual moriré ante la sociedad y ante la familia.
Pero realmente ni siquiera me interesa seguir viviendo así que todo bien, seré tachada de loca.
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