Considero benévolas a las personas que se esfuerzan en ayudar a los demás. Pero también siento un respectivo asco mortal cuando les estás hablando de tus problemas y estos actúan como si les estuviese doliendo algo físicamente.
Esta mañana he sido brutalmente lanzada por mis acompañantes a hablar de mis problemas con el único profesor al que respeto, este me ha aconsejado que hable con mi orientadora, la cual no hace más que informar a mi familia de mis constantes errores. Errores que se me recriminan. Estaba harta de esta situación y he tomado cartas como la adulta que pretendo aparentar ser diciéndole que no quería que ella volviese a establecer contacto con mis padres.
Luego como era obvio, esas acompañantes que me han empujado a hablar han vuelto a hacer que me refiera a mi problema, el cual me incomoda decir, pues las autolesiones son algo muy serio para decirlo entre risas falsas remarcadas y sarcasmos. O incluso para tratarlo como lo que sentí que era, algo sin importancia.
La orientadora me ha hecho un test.
Ahora tengo que volver a aquella psiquiatra la cual me dio de alta tras decirle repetidas veces que me iba a rebanar el cuello en situaciones de tensión, sin ser nada figurado.
Esa señora se refirió a mi como enferma, como rota, como despojo humano sin siquiera respetar el genero que no tengo. E incluso soltó una risilla nerviosa cuando me dijo que mis bajadas de animo eran depresiones
Y tengo que volver a verla.
Igual que a mi despreocupado psicólogo.
Y mi madre acabará por saberlo, y me recriminará que lo hago con el objetivo con hacer que mis hermanos sean expulsados de sus manos.
Acabaré siendo una enferma mental ante toda la sociedad, lo cual soy en casi secreto, si mi madre no cierra esa enorme bocaza que me aprieta y me ahorca llevándome al borde de la vida, pensando si saltar o no al vacío de la paz.
Estoy muy harta de todas estas situaciones con las que ni sé lidiar.
Mis compañeras, también referidas a veces como amigas, intentan dejar atrás esto, no entiendo muy bien si generándome falsos amoríos en la cabeza logran algo. A ellas les emociona pensar emparejarme con alguien que para mi es un completo desconocido y no toman en serio la poca ilusión que esto me provoca y mi constante no.
Creen que por reírme de la situación puede llegar a ser que esconda una afirmación que cada vez me hace explotar con más fuerza. No estoy escondiendo nada, están suponiéndome imbécil, falsa y no están respetando mi no. Pero así es la amistad hoy en día con la amiga fea del grupo.
Esta mañana he sido brutalmente lanzada por mis acompañantes a hablar de mis problemas con el único profesor al que respeto, este me ha aconsejado que hable con mi orientadora, la cual no hace más que informar a mi familia de mis constantes errores. Errores que se me recriminan. Estaba harta de esta situación y he tomado cartas como la adulta que pretendo aparentar ser diciéndole que no quería que ella volviese a establecer contacto con mis padres.
Luego como era obvio, esas acompañantes que me han empujado a hablar han vuelto a hacer que me refiera a mi problema, el cual me incomoda decir, pues las autolesiones son algo muy serio para decirlo entre risas falsas remarcadas y sarcasmos. O incluso para tratarlo como lo que sentí que era, algo sin importancia.
La orientadora me ha hecho un test.
Ahora tengo que volver a aquella psiquiatra la cual me dio de alta tras decirle repetidas veces que me iba a rebanar el cuello en situaciones de tensión, sin ser nada figurado.
Esa señora se refirió a mi como enferma, como rota, como despojo humano sin siquiera respetar el genero que no tengo. E incluso soltó una risilla nerviosa cuando me dijo que mis bajadas de animo eran depresiones
Y tengo que volver a verla.
Igual que a mi despreocupado psicólogo.
Y mi madre acabará por saberlo, y me recriminará que lo hago con el objetivo con hacer que mis hermanos sean expulsados de sus manos.
Acabaré siendo una enferma mental ante toda la sociedad, lo cual soy en casi secreto, si mi madre no cierra esa enorme bocaza que me aprieta y me ahorca llevándome al borde de la vida, pensando si saltar o no al vacío de la paz.
Estoy muy harta de todas estas situaciones con las que ni sé lidiar.
Mis compañeras, también referidas a veces como amigas, intentan dejar atrás esto, no entiendo muy bien si generándome falsos amoríos en la cabeza logran algo. A ellas les emociona pensar emparejarme con alguien que para mi es un completo desconocido y no toman en serio la poca ilusión que esto me provoca y mi constante no.
Creen que por reírme de la situación puede llegar a ser que esconda una afirmación que cada vez me hace explotar con más fuerza. No estoy escondiendo nada, están suponiéndome imbécil, falsa y no están respetando mi no. Pero así es la amistad hoy en día con la amiga fea del grupo.
Comentarios
Publicar un comentario