puede que todo sea largo

Hace dos años que deje el blog y realmente no me importó, tenía un diario y la suficiente suerte de algo de inspiración como para llenarlo de palabras que muchos no entenderían, pero acabé por dejarlo también. 
Este año, el cual considero importante ya que he comenzado un nuevo diario, y espero no dejarlo esta vez, como intentos anteriores en la última decena de meses 
He de decir que mi vida ha cambiado, no necesariamente para bien, pero creo que sé conllevarlo mejor y eso también cambiará mi forma de escribir, creo.
La verdad es que estoy intentando no dañarme a mi misma, pero es más complicado de lo que parece y me está costando bastante, por que acaba por ser una adicción de la que disfrutas tanto que se convierte en tu huida directa y terminas por pillarle el gusto. Yo lo hacía de manera mecánica, a veces no llegaba a enterarme de que lo había hecho hasta que era demasiado tarde. 
Pero llevo casi tres meses y creo que no está tan mal
Los estudios ocupan ahora mi mente de tal manera que al menos puedo distraerme de lo que me rodea un rato y sentir que no soy yo la que está en esta vida, aunque mis compañeros sean lo peor que me haya podido ocurrir en ella, que intento evitar
Así que aquí estoy, sin el cuidado que le ponía antes a escribir, con un nuevo estilo y sin continuidad alguna para fluir como en los tiempos donde no tenía escape alguno más que esta página que apenas leen tres personas al mes.
Puede que algún día me encuentre alguien con valor en las letras y piense que mi dolor es inspirador, tanto como me han dicho ya una treintena de policías y una decena de psicólogos y psiquiatras.
Y si, comencé a ir al psiquiatra por un intento de suicidio en enero, con pastillas que solo me dieron dolores intensos durante una semana en la que pensé que quizás moriría con suerte.
Pero no hubo suerte
Me dieron una medicación tan mala que acabé por no saber ni donde estaba con la dosis mínima con la que me mareaba tanto que apenas hablaba o caminaba la mayoría de las veces 
La deje 
A nadie le importó
Ni siquiera a mi
Después me destinaron de nuevo al psicólogo que más odio en la faz de la tierra y solo fui una sesión. Sigo esperando que me llamen de un experimento al que me apuntaron por tener problemas anímico-sociales y estar rota, básicamente.
No tuvieron cuidado de decirlo

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