Estaba no-disfrutando de mi día, no tenía ganas de nada, ni siquiera de escribir hoy, pero seguí mi rutina: abrir el ordenador, meterme en el buscador e introducirme de lleno en las tres ventanas habituales.
No miraba ni con atención, paré en Classroom, cerré; Paré en Blogger, un comentario, cerré; Solo me quedaba el correo electrónico, el entusiasmo crecía y las ganas de tener un día tranquilo también.
No me esperaba nada nuevo, por igual algo me decía que hoy lo habría.
Mi bandeja de entrada se iluminó y dos mensajes en negrita destacaron, como siempre dudé si sería spam, pero no lo era.
Para mi sorpresa había una notificación de mi blog, algún desconocido.
Lo leí sin ganas, era de mi última entrada.
Alguien estaba gustoso de mi blog, sonrisa de un segundo, se desvanece, vuelvo a abrir Blogger, escribo.
Gracias desconocido, solo digo que prometo intentar escribir un par de entradas cada mes, y si lo consigo, serán largas, en un principio.
Mi forma de escribir era una de sus alabanzas, pero tampoco creo que tenga una fantástica plática.
Soy simple y directa.
No voy a decir que me haya alegrado el día, sería falso, pero ha luchado contra mis males para no hacerme morir del sufrimiento, nunca lo hubiese esperado.
Aun así hoy vengo a introducir el tema de las risas o sonrisas de un segundo, pocos saben para que sirven.
Yo las utilizo para dar aliento cuando alguien a quien aprecio un poco se siente mal, también para suavizar atrocidades que digo y por último las utilizo cuando una burla sarcástica y doliente sale de mi boca.
Una sonrisa, al parecer, sirve para actuar, una u otra pueden servirte para ser una persona completamente diferente y para mostrar, por ejemplo, que algo bonito que solo durará ese segundo acaba de acontecer.
Sinceramente llevo toda mi vida con una u otra sonrisa en la cara, por que las sonrisas, aunque sea una triste (como yo suelo estar), siempre joden a alguien, y admito que fastidiar es mi hobbie favorito. Acabar con la paciencia de alguien prepotente es lo mejor.
Pero hay cosas que te hacen dudar por que no sonríes más o menos, aunque el mundo esté plagado de gente maliciosa, una pequeña parte separada de la población puede llegar a ser amable, como los comentarios amistosos o los amigos que te escriben cada día un poco intentando alegrarte, aunque sepan que a veces eso resulta imposible.
La felicidad es más subjetiva de lo que parece, incluso yo podría decir que dentro de mi amargura y algarabía soy feliz, acatándolo con una febril sonrisa de las mías.
Hay gente para todo, gente que lee esto, gente que escribe, gente que comenta, que le gusta el terror, el frikismo, lo triste, lo negro, la poca luz, las pelis o incluso los pocos amigos que día a día están a tu lado.
Y mira que coincidencia, yo soy todos y cada uno de los ejemplos, aunque vaya más lejos que eso, soy una persona más difícil que el sencillo puzzle que acabo de postrar sobre esta mesa.
Creo que por hoy lo dejo aquí.
Posdata: me dijeron ayer que si seguía escondiéndome del sol acabaría del color de un muerto pero sin el azuláceo. ¿Una fantasía, no?
No miraba ni con atención, paré en Classroom, cerré; Paré en Blogger, un comentario, cerré; Solo me quedaba el correo electrónico, el entusiasmo crecía y las ganas de tener un día tranquilo también.
No me esperaba nada nuevo, por igual algo me decía que hoy lo habría.
Mi bandeja de entrada se iluminó y dos mensajes en negrita destacaron, como siempre dudé si sería spam, pero no lo era.
Para mi sorpresa había una notificación de mi blog, algún desconocido.
Lo leí sin ganas, era de mi última entrada.
Alguien estaba gustoso de mi blog, sonrisa de un segundo, se desvanece, vuelvo a abrir Blogger, escribo.
Gracias desconocido, solo digo que prometo intentar escribir un par de entradas cada mes, y si lo consigo, serán largas, en un principio.
Mi forma de escribir era una de sus alabanzas, pero tampoco creo que tenga una fantástica plática.
Soy simple y directa.
No voy a decir que me haya alegrado el día, sería falso, pero ha luchado contra mis males para no hacerme morir del sufrimiento, nunca lo hubiese esperado.
Aun así hoy vengo a introducir el tema de las risas o sonrisas de un segundo, pocos saben para que sirven.
Yo las utilizo para dar aliento cuando alguien a quien aprecio un poco se siente mal, también para suavizar atrocidades que digo y por último las utilizo cuando una burla sarcástica y doliente sale de mi boca.
Una sonrisa, al parecer, sirve para actuar, una u otra pueden servirte para ser una persona completamente diferente y para mostrar, por ejemplo, que algo bonito que solo durará ese segundo acaba de acontecer.
Sinceramente llevo toda mi vida con una u otra sonrisa en la cara, por que las sonrisas, aunque sea una triste (como yo suelo estar), siempre joden a alguien, y admito que fastidiar es mi hobbie favorito. Acabar con la paciencia de alguien prepotente es lo mejor.
Pero hay cosas que te hacen dudar por que no sonríes más o menos, aunque el mundo esté plagado de gente maliciosa, una pequeña parte separada de la población puede llegar a ser amable, como los comentarios amistosos o los amigos que te escriben cada día un poco intentando alegrarte, aunque sepan que a veces eso resulta imposible.
La felicidad es más subjetiva de lo que parece, incluso yo podría decir que dentro de mi amargura y algarabía soy feliz, acatándolo con una febril sonrisa de las mías.
Hay gente para todo, gente que lee esto, gente que escribe, gente que comenta, que le gusta el terror, el frikismo, lo triste, lo negro, la poca luz, las pelis o incluso los pocos amigos que día a día están a tu lado.
Y mira que coincidencia, yo soy todos y cada uno de los ejemplos, aunque vaya más lejos que eso, soy una persona más difícil que el sencillo puzzle que acabo de postrar sobre esta mesa.
Creo que por hoy lo dejo aquí.
Posdata: me dijeron ayer que si seguía escondiéndome del sol acabaría del color de un muerto pero sin el azuláceo. ¿Una fantasía, no?
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