En un principio, escribir en mi blog era sencillo y a la vez, funcional.
Antes entre el mal tiempo y el confinamiento la gente se dignaba a dejar númeritos mágicos llamados visitas al lado de mis entradas, cosa que me alegraba un poco dentro de lo poco que me podía alegrar.
Ahora, como se puede salir con la seguridad de que el tiempo es favorable y los amigos están ahí para ti, ya nadie lee mi blog. Cada vez me desespero más.
Al principio, siempre se me dejaba claro que escribía demasiados posts al día, pero ahora que lo he dejado de hacer la situación sigue igual, es más, incluso peor.
Me desanimo diariamente a dejar de escribir, pero recuerdo que lo hago por mí y no por nadie más.
De todas formas ya han empezado las réplicas habituales en mi casa sobre el verano: Si suspendo tan solo una (hola matemáticas) ya no voy de vacaciones, ya no quedo con amigos, ya no me devuelven mi móvil, me pondrán de criada en la casa y estudiaré todas las vacaciones.
Sé que es mentira, nunca vamos de vacaciones, no tengo amigos, ni saben donde dejaron mi móvil, nunca han conseguido que haga más cosas en casa de las considero necesarias en una adolescente y sobre todo los deberes me los mandaría la profesora.
Solo que me amarga, ya vuelvo a estar triste como si esas cosas fueran a ser mi eternidad.
Por que odio el verano y por que los odio a ellos.
Encima pretenden hacerme salir de casa con ellos, a la playa o a la casa de mi abuela (cosas que solo hacen una vez al mes) o quedarme en casa para cuidar del bebé mientras ellos hacen esas cosas.
Casi está mejor explicado lo segundo.
Y no sé que haré todo el verano para desfogar, ya que ni el ordenador creo poder tener, ni tiempo libre por la mudanza que pretende orquestar mi madre.
Odio el verano por todo y desde siempre, siempre era igual, dentro de casa, viendo como el sol abrasaba las playas mientras yo pedía ver la tele bajito hasta que me lo negaban para dejarme muriéndome al sol del mediodía y sobre todo, muriendo de insatisfacción por que sabía que todo el mundo disfrutaba del verano menos yo.
Por eso soy tan mierda ahora en verano. Odio mucho esta época. Ya veréis, iré describiendo mi verano para que sepáis como es mi encierro, doloroso encierro.
Desgraciado, llorando mientras escribe cosa que no es habitual, esperando a la muerte por que hay una araña en su cuarto y no se atreve ni a entrar.
Antes entre el mal tiempo y el confinamiento la gente se dignaba a dejar númeritos mágicos llamados visitas al lado de mis entradas, cosa que me alegraba un poco dentro de lo poco que me podía alegrar.
Ahora, como se puede salir con la seguridad de que el tiempo es favorable y los amigos están ahí para ti, ya nadie lee mi blog. Cada vez me desespero más.
Al principio, siempre se me dejaba claro que escribía demasiados posts al día, pero ahora que lo he dejado de hacer la situación sigue igual, es más, incluso peor.
Me desanimo diariamente a dejar de escribir, pero recuerdo que lo hago por mí y no por nadie más.
De todas formas ya han empezado las réplicas habituales en mi casa sobre el verano: Si suspendo tan solo una (hola matemáticas) ya no voy de vacaciones, ya no quedo con amigos, ya no me devuelven mi móvil, me pondrán de criada en la casa y estudiaré todas las vacaciones.
Sé que es mentira, nunca vamos de vacaciones, no tengo amigos, ni saben donde dejaron mi móvil, nunca han conseguido que haga más cosas en casa de las considero necesarias en una adolescente y sobre todo los deberes me los mandaría la profesora.
Solo que me amarga, ya vuelvo a estar triste como si esas cosas fueran a ser mi eternidad.
Por que odio el verano y por que los odio a ellos.
Encima pretenden hacerme salir de casa con ellos, a la playa o a la casa de mi abuela (cosas que solo hacen una vez al mes) o quedarme en casa para cuidar del bebé mientras ellos hacen esas cosas.
Casi está mejor explicado lo segundo.
Y no sé que haré todo el verano para desfogar, ya que ni el ordenador creo poder tener, ni tiempo libre por la mudanza que pretende orquestar mi madre.
Odio el verano por todo y desde siempre, siempre era igual, dentro de casa, viendo como el sol abrasaba las playas mientras yo pedía ver la tele bajito hasta que me lo negaban para dejarme muriéndome al sol del mediodía y sobre todo, muriendo de insatisfacción por que sabía que todo el mundo disfrutaba del verano menos yo.
Por eso soy tan mierda ahora en verano. Odio mucho esta época. Ya veréis, iré describiendo mi verano para que sepáis como es mi encierro, doloroso encierro.
Desgraciado, llorando mientras escribe cosa que no es habitual, esperando a la muerte por que hay una araña en su cuarto y no se atreve ni a entrar.
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