Me preocupa el desarrollo mental que estoy llevando, noche tras noche se me dificulta más dormir, de manera que, por el día el sueño hace que no pueda concentrarme en lo que respecta a nada.
Pero ayer surgió una especie de llama al irme a la cama.
Dormí bien, del tirón.
Había pasado el día en casa de mi abuela, sin hacer nada, no hice mis tareas, no cuidé de mis hermanos, dormí en la tarde y aún así, dormí perfectamente.
Me pregunto si se debe a la satisfacción y la tranquilidad de estar en un entorno de amor y felicidad junto con la emoción provocada al ver a las personas que quiero después de tanto tiempo o quizá se debe a la decepción y angustia que adquirí cuando, después de la cena, mi madre se pasó más de una hora hora criticándome y riéndose como loca por todo, como si solo fueran bromas y a la vez quisiera herirme.
Obviamente me contuve, no dije nada malo a su aspecto de esperpento desfasado de moda y talento por que es mi madre y que parezca un ogro con escasa cantidad de pelo no es algo que yo esté en el derecho de decir.
Se podría decir que mi concentración se mantuvo en el buen día que había pasado en cuanto mi madre desapareció por la puerta y no en la tristeza que sentí cuando volvió a entrar por ella.
Lo que quiero decir es que por primera vez en meses pude dormir tan bien que no fui capaz de recordar ninguno de mis sueños, aún despertándome en numerosas ocasiones, no fue molesto.
He aquí otra pregunta, ¿En que piensa exactamente el cerebro que llevo tan a la ligera dentro del cráneo?
No me refiero al pensamiento literal, sino algo más mecánico, del estilo de lo que puede hacer a una persona dormir tratándose únicamente de problemas psicológicos.
No se me había pasado por la cabeza hasta hace poco más de una hora, cuando, no tuve la necesidad exhaustiva de dormir siesta, si no, más bien de mandar a todo el mundo fuera y disfrutar de la tranquilidad y silencio de la casa infringiendo en mi un amplio y energético movimiento.
Solo que no carecía de tareas, algunas que todavía no he acabado.
Y aquí estoy, escribiendo esto que no puedo desahogar desatando mi creatividad por la casa adelante.
Una pena, puesto que hoy he sido yo la que ha levantado la persiana, o más bien puede que mismo ayer ni siquiera la bajase, cosa que me lleva hasta otra duda.
Puede haber sido la visita y sus consecuencias lo que me ha hecho dormir mejor, pero también el cambio de luz que esta noche ha habido en mi habitación.
Una mayor iluminación puede haberme quitado temores o preocupaciones de encima, durmiendo mejor.
Estoy dando muchas vueltas al asunto, cuando en realidad también pudo haber sido cortar por completo contacto con aquellos con los que no deseaba hablar y que esa decisión era tomada de mi propia mano.
Preocuparme de las toxicidades que decía y me decían me tomaba mucho tiempo entre arrepentirme y repensar que pudo haber pasado o que pasará.
Eso quitaría del sueño a cualquiera, incluso a mi.
Es de difícil explicación.
Pero me rindo.
Pero ayer surgió una especie de llama al irme a la cama.
Dormí bien, del tirón.
Había pasado el día en casa de mi abuela, sin hacer nada, no hice mis tareas, no cuidé de mis hermanos, dormí en la tarde y aún así, dormí perfectamente.
Me pregunto si se debe a la satisfacción y la tranquilidad de estar en un entorno de amor y felicidad junto con la emoción provocada al ver a las personas que quiero después de tanto tiempo o quizá se debe a la decepción y angustia que adquirí cuando, después de la cena, mi madre se pasó más de una hora hora criticándome y riéndose como loca por todo, como si solo fueran bromas y a la vez quisiera herirme.
Obviamente me contuve, no dije nada malo a su aspecto de esperpento desfasado de moda y talento por que es mi madre y que parezca un ogro con escasa cantidad de pelo no es algo que yo esté en el derecho de decir.
Se podría decir que mi concentración se mantuvo en el buen día que había pasado en cuanto mi madre desapareció por la puerta y no en la tristeza que sentí cuando volvió a entrar por ella.
Lo que quiero decir es que por primera vez en meses pude dormir tan bien que no fui capaz de recordar ninguno de mis sueños, aún despertándome en numerosas ocasiones, no fue molesto.
He aquí otra pregunta, ¿En que piensa exactamente el cerebro que llevo tan a la ligera dentro del cráneo?
No me refiero al pensamiento literal, sino algo más mecánico, del estilo de lo que puede hacer a una persona dormir tratándose únicamente de problemas psicológicos.
No se me había pasado por la cabeza hasta hace poco más de una hora, cuando, no tuve la necesidad exhaustiva de dormir siesta, si no, más bien de mandar a todo el mundo fuera y disfrutar de la tranquilidad y silencio de la casa infringiendo en mi un amplio y energético movimiento.
Solo que no carecía de tareas, algunas que todavía no he acabado.
Y aquí estoy, escribiendo esto que no puedo desahogar desatando mi creatividad por la casa adelante.
Una pena, puesto que hoy he sido yo la que ha levantado la persiana, o más bien puede que mismo ayer ni siquiera la bajase, cosa que me lleva hasta otra duda.
Puede haber sido la visita y sus consecuencias lo que me ha hecho dormir mejor, pero también el cambio de luz que esta noche ha habido en mi habitación.
Una mayor iluminación puede haberme quitado temores o preocupaciones de encima, durmiendo mejor.
Estoy dando muchas vueltas al asunto, cuando en realidad también pudo haber sido cortar por completo contacto con aquellos con los que no deseaba hablar y que esa decisión era tomada de mi propia mano.
Preocuparme de las toxicidades que decía y me decían me tomaba mucho tiempo entre arrepentirme y repensar que pudo haber pasado o que pasará.
Eso quitaría del sueño a cualquiera, incluso a mi.
Es de difícil explicación.
Pero me rindo.
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