Soy fuerte y lucho por mi propósito
He decidido tomar riendas en casa. Se que no mando sobre nada y que el derecho de elección no es mío, pero he recurrido al truco infalible, el cambio.
Mi hermana es bastante problemática por el hecho de que no le hacen caso y a la mínima de búsqueda de atención la castigan.
Como el colegio le cuesta, he decidido ponerle deberes hechos por mi, como leer, dictados y multiplicaciones. Fácil y de lo más rápido.
A cambio de portarse bien, deberes y recoger un poquito gana estrellas, con quince, la saco de paseo.
Todos están muy contentos, se porta genial, salimos de casa y mi padrastro no tiene nada por lo que replicar.
Se le ve escocido, que conste.
Creo que su única vía de escape es reñir, como no puede, está irritante, me da hasta pena, los dos tipos de pena.
Mi madre en cambio piensa que es un buen tipo y que jamás disfrutaría riñendo, que solo está estresado.
Pero aunque quiero a mi madre, también es muy paleta.
Ni siquiera sabe hablar gallego, desprecia a la gente que lo hace, es LGTBIfóbica, racista, niega la realidad y no sabe leer si hay el más mínimo ruido. Menos mal que no vota.
Yo, que no me considero inteligente, creo que puedo analizar la situación de una manera más objetiva y judgando los distintos puntos de vista de la gente que le odia y le quiere.
Pero no lo haré, por que aquí estamos para hablar de mi.
Tengo una amiga, una chica amable y fortachona, la llamaremos Idania.
Ella odia casi tanto como yo a mi padrastro, pero desea verme por que nos llevamos bien, ella me ofreció la idea de usar a mi hermana de salida, funcionó.
Ahora salgo a embriagarme de realidad, toco los muros de las casas y camino pisando el suelo con cuidado, como si se tratara de una cara reliquia.
Y rezo a la muerte, vale no rezo, guardo un minuto de silencio cada vez que me siento mal en honor a quién a muerto, consolándome de que, el respeto que merecen es solo por dejar la vida.
No sé, tiene sentido.
Más sentido que ser como mi padre, de apariencia atea, pero con un rosario que se ilumina en la oscuridad colgando del retrovisor interior del coche.
No sé en que creo ni como.
He decidido tomar riendas en casa. Se que no mando sobre nada y que el derecho de elección no es mío, pero he recurrido al truco infalible, el cambio.
Mi hermana es bastante problemática por el hecho de que no le hacen caso y a la mínima de búsqueda de atención la castigan.
Como el colegio le cuesta, he decidido ponerle deberes hechos por mi, como leer, dictados y multiplicaciones. Fácil y de lo más rápido.
A cambio de portarse bien, deberes y recoger un poquito gana estrellas, con quince, la saco de paseo.
Todos están muy contentos, se porta genial, salimos de casa y mi padrastro no tiene nada por lo que replicar.
Se le ve escocido, que conste.
Creo que su única vía de escape es reñir, como no puede, está irritante, me da hasta pena, los dos tipos de pena.
Mi madre en cambio piensa que es un buen tipo y que jamás disfrutaría riñendo, que solo está estresado.
Pero aunque quiero a mi madre, también es muy paleta.
Ni siquiera sabe hablar gallego, desprecia a la gente que lo hace, es LGTBIfóbica, racista, niega la realidad y no sabe leer si hay el más mínimo ruido. Menos mal que no vota.
Yo, que no me considero inteligente, creo que puedo analizar la situación de una manera más objetiva y judgando los distintos puntos de vista de la gente que le odia y le quiere.
Pero no lo haré, por que aquí estamos para hablar de mi.
Tengo una amiga, una chica amable y fortachona, la llamaremos Idania.
Ella odia casi tanto como yo a mi padrastro, pero desea verme por que nos llevamos bien, ella me ofreció la idea de usar a mi hermana de salida, funcionó.
Ahora salgo a embriagarme de realidad, toco los muros de las casas y camino pisando el suelo con cuidado, como si se tratara de una cara reliquia.
Y rezo a la muerte, vale no rezo, guardo un minuto de silencio cada vez que me siento mal en honor a quién a muerto, consolándome de que, el respeto que merecen es solo por dejar la vida.
No sé, tiene sentido.
Más sentido que ser como mi padre, de apariencia atea, pero con un rosario que se ilumina en la oscuridad colgando del retrovisor interior del coche.
No sé en que creo ni como.
Comentarios
Publicar un comentario