mierdas varias en el LGTBIQ...

Como ya dije algo atrás (tampoco voy a escribir siempre todos los días, quería escribir ayer pero problemas con el wifi) soy una persona, pues... no binaria, además de bisexual.
Pero estamos aquí por el nobinarismo.
Digamos la verdad, para mí ser binario, aunque lo respeto, es irrelevante, creo que sin géneros habría menos tensión de sentirse o no cualquier cosa.
Por eso podréis haber estado leyendo que me trato de femenino pero a veces escribo en masculino, es liante y por esa razón ya no escribía en neutro.
La cosa es que ahora os preguntareis que aspecto tengo, por que ya no entendéis si soy hombre o mujer, como ya he dicho no soy ni una ni otra, soy pangénero, soy literalmente todo, pero mi aspecto, que es eso lo que no se sabe, es de una adolescente ligeramente obesa con problemas de amor propio, aunque con estilo clasificado de simple, cambiante o raro y espeluznante, cosas que la verdad no me influyen ni para bien ni para mal.
Mi destino hasta aquí tiene una larga historia detrás, sí.
Empezó en primero de la secundaria, yo era una hetero-machista-loca. Cuando empezaron a gustarme las chicas en segundo de secundaria, sinceramente pensé que los chicos dejarían de hacerlo, hasta que comprendí que no, meses después.
Iba ya en tercero cuando, años de depresión por odio hacia mi cuerpo vi un episodio de una serie moderna (el único que vi de esa telebasura) en el que unos gais se enamoran y uno de ellos es un chico trans. Solo pensé que era alucinante, aun así no vi más.
QUE QUEDE CLARO: A MIS PADRES NANAI DE ESTO.
Durante tercero y el primer cuarto que hice, lo único que quería era parecerme a la típica imagen de un chico. Mis padres no me dejaron ni cortarme el pelo ni comprarme un binder, así que me cree una cuenta en Instagram que me hacía ver como un chico, y fui feliz hasta el último trimestre de cuarto (el primero).
En esos tres meses siguientes, pensando, me di cuenta de que seguía sin ser feliz, seguía sin estar a gusto, por que a veces me gustaba pensar en mi cuerpo como el de una mujer, además, mi mente no había cambiado, aunque siempre fui una persona muy masculina.
Descubrí el primer mes de esos tres a los géneros fluidos, y los quise probar, me gustaba sentirme así y me sentía más cerca de mi misma, pero la comodidad seguía sin estar al completo. Cuando los tres meses acabaron, en junio, dejé de ser género fluido por que no era yo; Y a finales de junio vino a mi la escala de las identidades, donde anotado en la lista estaban los nobinarios, y entre ellos, un agénero. Ese creí ser yo durante mucho tiempo, casi dos años, hasta que investigué a raíz de una pelea más géneros, llegando a pangénero. 
Me enamoré al instante de lo que decía y de lo que me hacía sentir esa identificación, el saber que soy. Y eso soy, ya no lo voy a cambiar más.
Pero en cambio me encantaría encontrar a alguien que quisiera preguntarme sobre esta condición, ya que la malicia no surge de la ignorancia, pero la pérdida de la ignorancia muchas veces evita la malicia.
Creo que lo he contado todo. No lo sé.

Comentarios