más misterio que diamantes

Cada vez, el misterio llena más mi vida, tengo mayores ganas de hacer locuras, de ser un poco mala. Tengo la sensación de que solo la locura y el misterio, me completan, me elevan.
Vale, no soy mala, pero no es ESO lo que busco exactamente, sino la sombra, el control, el misterio, la adrenalina, una bomba de la que salga algo, lo que sea, pero que cambie el transcurso de la vida. Para bien o para mal. Lo siento con tal intensidad que es incomprensible, no es un sentimiento, es una meta. Por mucho que escribo, vivo lo que escribo, nada es una meta.
Presiento que durará poco, como todo, y tal bombeo de persecución parará, para volverme a dejar desamparada, desmotivada.
Descubrí dicha intensidad de la nada, de donde yo vengo y a donde voy. Caminaba descalza en la noche, por mi pasillo, tornando un pie ante otro, luchando por no hacer ni un solo ruido.
Puede que esta sea la luz de la inspiración que perdí días atrás ese relleno sin sentido que luchaba por escribir.
Ni siquiera lo siento ya como anoche, ese empuje a portarme cual villano, meterme entre la oscuridad y sus rincones, evitando el sonido, para armar planes llenos de dudas y ganas por los externos.
Leer es una sensación parecida, meto mi mente y cuerpo en actuaciones imaginarias o incluso en la realidad pasada para ver de cerca lo que pasa, para sentir lo que ellos, personajes de letras, sienten.
Solo que ahora lo sentía yo, era yo la protagonista, y yo imponía las normas de lo que el lector sintiese.
Proyectos ocultos que algún día sacar a la luz, dependiendo de las ganas de la vida que tenga, dependiendo de lo completo que se encuentre.
Dependiendo de la irritación que pueda sentir, puesto que ahora con todo lo que existe me siento frustrada. Me rodea un mundo de tensión en el que no gobierno. Y al no gobernar, pierdo todo control sobre mí también.
Recuerdo la ultima vez que pensé que mandaba sobre algo, sobre mi decisión.
Estaba en el instituto, mi mejor amigo me tomaba las manos entre las suyas, yo, contenta, después de haber llorado, con una sonrisa en la cara, él otra en la suya, yo decía -Lo estoy haciendo, estoy saliendo del agujero en el que había caído- Él me subía la barbilla y repetía una y otra vez que estaba orgulloso, que estaba a mi lado, que yo estaba siendo dueña y ama de mi problema...
Ufff si hubiese sabido que era mentira, si yo pudiera haber controlado lo que pasaba, si yo fuera dueña o jefa de algo, o si, por lo menos, la felicidad me hubiese durado un poco más que ese momento en esos días. No solo mentira, sino que al poco, muy poco tiempo el se desvaneció, dejándome sola ante este gran problema.
En aquel tiempo comprendía todavía menos mi vida, comprendía mucho menos que yo ya vivía entre las sombras y que nada podría haberme sacado de allí.
Pero ahora me gusta, lo busco, me inspira.
No sé, (cómo no) por no saber nada, como pasé de ese punto a este.
Este en el que pienso en tener una meta, tan poco duradera como cualquier otra cosa en mi vida, basada en cortos períodos repetitivos de todo.
Incluso de vidas.
Como la mía, que es un debate entre la muerte y la vida, que yo misma lidero, por decir que lidero algo, por que no lidero ni mi respirar.
Ya que la cuerda de la muerte, como creo recordar que dije, no está a mi cargo.

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