La vida es una trampa, algo letal, constantemente caes y se te exige que te vuelvas a levantar, sin tener en cuenta tu resistencia y cansancio.
Yo soy de esas personas que evitan realmente la vida para que sus baches no le ataquen.
Cero aventura, eso digo yo.
Si digo la verdad aquí, en mí, están quedando secuelas de lo que fue la depresión, obviamente estas ya estaban pero les ha dado por reaparecer, como si fuese dos años más pequeña y mi físico me importase tanto como aparentar tener amigos y pareja.
Ahora todo eso me importa menos que si lo que le pica al niño desconocido frente a mí en un parque mugriento haya sido una abeja o una avispa.
Solo es un aviso de que he de escapar de la zona si no quiero ser una segunda víctima.
Digamos que nada puede ir mejor por que nada puede ir peor tampoco.
Estoy en un punto muerto vital.
Un punto muerto en el que todo me da igual y el dolor no forma parte de mi, o sí lo hace, pero de manera que me importa tanto como sonreír en una boda en la que solo conozco a quien me llevó.
Así que tengo en casi veinticuatro horas los brazos y/o piernas rasguñados.
Al igual que me impongo autocastigos por diversión, quizá. Como no dejarme comer durante un día entero, no dormir en las horas de un día, comer mucho y sentirme culpable lo suficiente como para plantearme un vómito.
Joyas de la vida que me gusta utilizar.
Imagino que esas cosas cuando tenga sexo desparecerán, puesto que los castigos me serán impuestos en la cama, espero.
Estoy triste.
Mi madre se rie de mi, estoy triste.
Pero triste de manera sarcástica, he rehusado suicidarme (no está realmente en mis manos) y además he rehusado creer que estoy triste, me he autoimpuesto que soy bipolar, que pronto mi tristeza se irá, estaré unos días de puta madre, aunque luego vuelva a caer, eso da igual.
Es la verdad. La acepto.
También acepto que tengo hambre.Y no es por eso por lo que me deprimo.
Pero siempre tengo hambre, no es nada nuevo.
El sarcasmo que me obligo a creerme me ayuda a ser una persona triste de una manera más cómica, cosa que me otorga la perdida de credibilidad y la ayuda a la fama que la gente se asusta al ver que rechazo, no soy guay, ni popular ni nada, soy una persona tan rara por el propósito de alejar al mundo de mi que al fin y al cabo creen que soy marginada por que soy rara de naturaleza, sin querer, y mi ironía no les dice nada, al parecer.
Utilizan mi asco a ellos para reírse de que yo doy asco, que maduro.
No me importa.
Por eso ser triste tampoco y me lo tomo con gracia amarga. Y bueno, por que no es que yo sea dulce, soy, como se suele decir, una persona borde light. Soy borde, pero parece que no por que es simpático, creo, no sé, quizá solo sea rara natural y no valga la pena dejar de reír.
Debería o reír o cambiar, ninguna de esas dos opciones me gusta, por lo cual, no las seguiré, ¡Qué sorpresa!
Soy yo y si a ti no te gusta, como tu ya no me gustabas antes, me va a importar tanto como tu lo hacías, pero cuidado, por que quizás tu humor sarcástico me agrade y acabemos haciendo chistes sucios, siendo iguales e ingeniosamente duros, pero entre nosotros, hasta con un cariño seco, aunque lo dudo.
La verdad me gustaría que el ser hater me lleve lejos, conozca a alguien tan hater como yo, que me complemente a insultos y el que siga las piezas de mi puzzle negro.
Me gusta el negro, mi ropa es un setenta por ciento negra, luego está el blanco, azul marino, gris en tonos y, a lo mejor colores fuertes que por alguna razón me ha gustado combinar con negro sin salir de mi personalidad.
¿Voluntarios para darme una sudadera negra por mi cumpleaños y después no felicitarme? Por que juro que eso sería perfecto.
Odio mi cumple y me hacen falta más sudaderas oscuras, que tengo pocas.
Esto se acabó.
Yo soy de esas personas que evitan realmente la vida para que sus baches no le ataquen.
Cero aventura, eso digo yo.
Si digo la verdad aquí, en mí, están quedando secuelas de lo que fue la depresión, obviamente estas ya estaban pero les ha dado por reaparecer, como si fuese dos años más pequeña y mi físico me importase tanto como aparentar tener amigos y pareja.
Ahora todo eso me importa menos que si lo que le pica al niño desconocido frente a mí en un parque mugriento haya sido una abeja o una avispa.
Solo es un aviso de que he de escapar de la zona si no quiero ser una segunda víctima.
Digamos que nada puede ir mejor por que nada puede ir peor tampoco.
Estoy en un punto muerto vital.
Un punto muerto en el que todo me da igual y el dolor no forma parte de mi, o sí lo hace, pero de manera que me importa tanto como sonreír en una boda en la que solo conozco a quien me llevó.
Así que tengo en casi veinticuatro horas los brazos y/o piernas rasguñados.
Al igual que me impongo autocastigos por diversión, quizá. Como no dejarme comer durante un día entero, no dormir en las horas de un día, comer mucho y sentirme culpable lo suficiente como para plantearme un vómito.
Joyas de la vida que me gusta utilizar.
Imagino que esas cosas cuando tenga sexo desparecerán, puesto que los castigos me serán impuestos en la cama, espero.
Estoy triste.
Mi madre se rie de mi, estoy triste.
Pero triste de manera sarcástica, he rehusado suicidarme (no está realmente en mis manos) y además he rehusado creer que estoy triste, me he autoimpuesto que soy bipolar, que pronto mi tristeza se irá, estaré unos días de puta madre, aunque luego vuelva a caer, eso da igual.
Es la verdad. La acepto.
También acepto que tengo hambre.Y no es por eso por lo que me deprimo.
Pero siempre tengo hambre, no es nada nuevo.
El sarcasmo que me obligo a creerme me ayuda a ser una persona triste de una manera más cómica, cosa que me otorga la perdida de credibilidad y la ayuda a la fama que la gente se asusta al ver que rechazo, no soy guay, ni popular ni nada, soy una persona tan rara por el propósito de alejar al mundo de mi que al fin y al cabo creen que soy marginada por que soy rara de naturaleza, sin querer, y mi ironía no les dice nada, al parecer.
Utilizan mi asco a ellos para reírse de que yo doy asco, que maduro.
No me importa.
Por eso ser triste tampoco y me lo tomo con gracia amarga. Y bueno, por que no es que yo sea dulce, soy, como se suele decir, una persona borde light. Soy borde, pero parece que no por que es simpático, creo, no sé, quizá solo sea rara natural y no valga la pena dejar de reír.
Debería o reír o cambiar, ninguna de esas dos opciones me gusta, por lo cual, no las seguiré, ¡Qué sorpresa!
Soy yo y si a ti no te gusta, como tu ya no me gustabas antes, me va a importar tanto como tu lo hacías, pero cuidado, por que quizás tu humor sarcástico me agrade y acabemos haciendo chistes sucios, siendo iguales e ingeniosamente duros, pero entre nosotros, hasta con un cariño seco, aunque lo dudo.
La verdad me gustaría que el ser hater me lleve lejos, conozca a alguien tan hater como yo, que me complemente a insultos y el que siga las piezas de mi puzzle negro.
Me gusta el negro, mi ropa es un setenta por ciento negra, luego está el blanco, azul marino, gris en tonos y, a lo mejor colores fuertes que por alguna razón me ha gustado combinar con negro sin salir de mi personalidad.
¿Voluntarios para darme una sudadera negra por mi cumpleaños y después no felicitarme? Por que juro que eso sería perfecto.
Odio mi cumple y me hacen falta más sudaderas oscuras, que tengo pocas.
Esto se acabó.
Comentarios
Publicar un comentario