escena total

Imagínense la escena:
Un salón, en él una película puesta y viéndola una familia de dos niñas, dos niños, un padre y una madre, riendo, hablando...
Pues esa es mi familia cenando pizzas.
Y yo estaba en ese momento en mi cuarto cenando un bocadillo y escuchando repleta de tristeza la bonita cena familiar de escena entre agresiva y cariñosa de la que me había quedado excluida.
Sintiéndome, creedme, muy triste, tanto como los anteriores días.
Arriba, en la cima de la tristeza.
Y quien sabe cuando bajaré.
Me suben cosas como cuando mi madre, que se pasa la vida viviendo en una mentira online me dice que tengo menos vida que ella, solo por que ella me la ha arrebatado. Lo sabe y le gusta. 
Ella me rompió mi móvil, perdió mi tarjeta, me echó la culpa y escondió las pruebas.
Ella me despierta cuando soy feliz en mi mundo imaginario entre la almohada y mi creación divina.
Solo me queda rezarle a la dama negra para que venga a por mi, la verdad, ya lo hago, cada noche, antes de acostarme, recito su oración y guardo su minuto de silencio.
Pero nunca llega.
La música ya no funciona, me vuelve loca, me dan ganas de comportarme cual psicópata y hacer algo de lo que cualquier persona se arrepentiría.
Solo que yo no soy una persona cualquiera. Y no me arrepentiría.
Desde hace meses me apetece cometer una estupidez, ser yo, ser diferente e igual a la humanidad en realidad.
Nadie piensa de mi de esa manera. No entiendo como puedo tras tantos años seguir siendo la rarita dulce, sonriente feliz, huidiza.
No es comprensible, no soy tan buena actriz, solo digo lo que pienso cuando lo pienso, pero la sonrisa lo cambia todo, debería dejar de sonreír, dejarme llevar por mi estilo personal sin mirar atrás.
Ser "mala".
Pero bueno, digamos que yo también la cago a menudo, y merezco que se me trate así, creo. Aunque lo que hago es tan suave, por decirlo así que claro, ¿Quién me va a ver a mi como la bad bitch?
Respuesta: Nadie. 
El miedo que siento a que eso pase es casi tan grande como el miedo a que no pase.
Por que aunque cada vez tengo más claro qué es de mi en esta vida, también tengo menos claro lo que viene a continuación.
La obsesión me corrompe, las ganas de dejarlo todo atrás, la tristeza, los cambios de humos, la avaricia que acumulo, todo se rompe detrás de mi y espero que llegue a un punto cero, donde todo vaya mejor de lo que mi cabeza quiere que vaya.
Pero hay algo que actualmente me está matando dentro del mundo de la tristeza, en esta cima siento la necesidad de estar acompañada, pero de una compañía superficial, es decir, solo alguien que respire a mi lado, dejándome vivir de manera paralela, pero no sola.
Es como querer sentirme sola, sin soledad.
Lo peor de esto es claramente mi pánico social, tan arduamente notable que me veo que podría llegar a tener mutismo selectivo. Y no quiero. No dar hablado con las personas por timidez es una cosa, por que a la larga existe la confianza, pero llegar a sentir miedo por los "nuevos", querer llorar y huir es algo muy turbio que no quiero vivir.
Si es que en toda la cuarentena fui dos veces a casa de mi abuela, una a la playa, donde me senté en la hierba a mirar silenciosa, y triste, al horizonte creando mentiras en mi cabeza y salí creo que ocho veces con mi hermana o hermano, alrededor de media hora cada vez.
Nunca gente que no sea familia, por que aunque la odio, necesito que exista para que mi soledad no sea completa y espeluznante.
Sé que no necesito a nadie, pero a la vez quiero estar con ciertas personas, como mi YouTuber favorito, mis tik tokers relevantes o, simplemente con los pocos amigos que considero tener, ya que me aguantan, por decir que no me odian.
No entiendo que me pasa, creo necesitar entenderlo. Cada vez mejoro en una cosa para justo hacer caer la otra punta de la balanza.
Aunque mi balanza debe de tener como cincuenta puntas, sinceramente.

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