juego de la confianza

El vaso asemeja pesar toneladas, pensé.
No era broma, al llegar a la superficie donde apoyarlo sonó como con eco.
En ese momento carecía de sentido, estaban acusándome injustamente de algo que ni sabía casi que existía mientras miraba a la blanca pared, sin saber si estaba enfadada o no era nada lo que sentía.
Tenía los nudillos blancos, en cualquier momento el vaso estallaría entre mis dedos por la presión infligida. 
La decepción se captaba en el ambiente, la mía claro. Mi madre hacía chistes repugnantes y se reía sola.
Sabía que el día que me fuese de casa definitivamente, por fuerza o no, también sería el día que ella me tendría que dar por perdida por todo el daño causado.
Ella ni se lo olía, estaba ciega, se creía graciosa.
Entonces un deseo reprimido tanto tiempo atrás encendió su bombilla en el interior de mi cabeza, tragar alcohol noventa y seis antes de tragar una cerilla encendida.
Ellos creía que con "el juego de la confianza" podrían dañarme, pero yo sabía que jamás me habían concedido dicho premio, aún queriendo creerse que si.
Yo no me lo creía, sabía como iba el tema y que ellos se nublaban de la realidad.
Sonreí con malicia casi imposible, nadie me veía la expresión. Durante la discusión no di palabra alguna, ¿Para qué?
Con lo que no contaban era que ya hace muchos años que les arrebaté definitivamente mi confianza, llegando a tenerla solo en mi.
La discusión seguía, ellos incansables gritaban, yo comenzaba a estar adormecida y con lágrimas en los ojos por el esfuerzo de estar allí, callada.
Las ideas de maneras de satisfacer mi locura por la sangre tanto mía como suya seguían emanando de mi cabeza dolorida.
No me di cuenta como, pero cuando salí de la ensoñación eso ya había acabado y me exigían que me marchase.
No rechisté, corrí sofocada a mi cuarto donde literalmente cerré la puerta y me metí en cama sin ni siquiera quitarme las zapatillas.
Me dormí luchando por sacar las más macabras ideas iluminadas de mi cabeza. Custodiando mi cerebro y apagando a pocos las luces.
Esto no es un simple cuento, relato un hecho, lo hago por que si sé que alguien lo lee sabrá por lo que estoy pasando y algún día podré luchar por mi libertad, esa que nunca se me ha concedido todavía, relato lo que siento, veo, percibo y gracias a estas cosas que me pasan puedo escribir con el arte que me inspira y me enorgullece.
Solo a veces sé sacar esto que tengo escondido dentro de mí

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