Hola.
Pensar... sinceramente no me gusta, pero como me es muy complicado no hacerlo, duermo y así no me enfrento a lo que tengo en la cabeza.
Solo cuando lo hago, pienso en irrealidades.
Recuerdo, rehago, recreo escenas de mi vida en como la cago, la cagué y la cagaré también una infinidad de veces, intentando solucionarlo en vano.
Pienso en mi vida, la que creo en mi cabeza, humilde e ideal que sería mi futuro soñado, cosa que se que no se cumplirá.
Solo es divagar por un pasaje perdido, nada suele permanecer ahí por mucho tiempo, con propósito de evitar el daño. Todo son fijaciones cortas.
Recuerdo mi infancia.
Planeo el día siguiente, algún evento cercano, planeo que ponerme, como alejarme, evitarlo, mi comportamiento...
Lo bueno de no tener vida es tener tiempo para pensar, conocerse a uno mismo o simplemente hundirte contigo mismo, disfrutar de lo que no puedes tener en la realidad, eso sí.
Pienso también en como desaparecer, la situación en que lo hiciera o en la de que yo nunca hubiese existido.
Pienso en maneras satisfactorias de matar mi sed de sangre, propia y ajena
Por el resto, suelen ser cosas insignificantes, pequeñas, débiles, poco importantes...
Me encanta el leve dolor, físico y mental y mucha mentalidad mía es sádica.
Pienso en chicos, pienso en chicas, en mi mundo fantástico, en la tv, me hago películas, recreo pesadillas, redacto textos en mi cabeza aunque luego me olvide de ellos.
Sufro y disfruto.
Pero me controlo.
Si algún día la psicología decidiese librarse de mi... Sería un apocalipsis.
Primero me relajaría. Dejar de ponerme censuras para decir lo que siento y contar mis sentimientos y ponerme un candado para dejar de sacar a la luz tales aberraciones.
Intentaría dejar las lloreras. Mi sonrisa en cambio podría desaparecer, ya que dejaría de ser necesaria.
Me alejaría de la gente lo suficiente para no explotar, pero a la vez para poder controlar. Me aislaría en un mundo imaginario donde mis locuras tuviesen pase sin restricciones. Donde nada me causaría daño.
En cuanto a la casa, en un principio haría que poco a poco olvidasen mi presencia para así poder desaparecerme cuando fuese posible.
Pero vamos a ser sinceros, ¿La psicóloga quiere librarse de mi? No.
Hasta que mis ideas, conductas, pensamientos sean socialmente aceptables no saldré de este bucle que dicha disciplina esta creando a mi alrededor.
Mis "sentimientos negativos" dan a "conductas negativas" y todo da positivo respecto a quedarme en este punto. Entonces volvemos a empezar, no puedo mentir y decir simplemente lo que quieren escuchar, sabrían que estoy mintiendo, tendrían que detectarlo, conseguir la verdad, eso llevaría demasiado tiempo.
Desenmascararme.
Mis conductas consideradas negativas en realidad no lo son, hay un punto de flexión entre la inteligencia por encima de la media y la psicopatía. Algo, por mínimo que sea podría causar que ambas se tergiversasen dando como resultado una confusión. Yo considero la posibilidad de tener un coeficiente alto y unas ganas de vivir moderadas aunque locas a la vez. Veo que, a lo mejor es una exageración a lo que verdaderamente soy. Pero definitivamente lo que veo es que me autodestruyo.
¿Alguien cree, aún con mi control de la situación, poder cambiar mi conducta, mis pensamientos, ideas y traumas? Si cambio, cambiaré sola sin ayuda más que de mi desarrollo.
Nadie ha podido decirme nunca sin temor a equivocarse, lo que soy, como soy o simplemente que hago o me planteo. No creo poder hacerlo por mi tampoco, no soy mejor que nadie, mejor dicho soy peor que todo, por lo cual no podría definir quién quiero ser. No es que no pueda, es que no debo.
No sería menos inteligente que ahora, pero tampoco más, no pretendería entender lo incomprensible.
Ni siquiera pensar más allá de los horizontes que yo misma me he marcado.
No quiero pensar y parece que es mi deber hacerlo. Hacerlo hasta tal punto que duela, que no se controle, hasta tal punto que tenga que escribir esto. Que tenga que saber por qué lo pienso o en que pienso.
Como si fuera lo más sencillo, como si no hubiese nada además de eso.
Parecía un listado inútil, parecía que con él se me sabía controlar. Pero en realidad nada se sabe, y menos aun tratándose de mí.
Pensar... sinceramente no me gusta, pero como me es muy complicado no hacerlo, duermo y así no me enfrento a lo que tengo en la cabeza.
Solo cuando lo hago, pienso en irrealidades.
Recuerdo, rehago, recreo escenas de mi vida en como la cago, la cagué y la cagaré también una infinidad de veces, intentando solucionarlo en vano.
Pienso en mi vida, la que creo en mi cabeza, humilde e ideal que sería mi futuro soñado, cosa que se que no se cumplirá.
Solo es divagar por un pasaje perdido, nada suele permanecer ahí por mucho tiempo, con propósito de evitar el daño. Todo son fijaciones cortas.
Recuerdo mi infancia.
Planeo el día siguiente, algún evento cercano, planeo que ponerme, como alejarme, evitarlo, mi comportamiento...
Lo bueno de no tener vida es tener tiempo para pensar, conocerse a uno mismo o simplemente hundirte contigo mismo, disfrutar de lo que no puedes tener en la realidad, eso sí.
Pienso también en como desaparecer, la situación en que lo hiciera o en la de que yo nunca hubiese existido.
Pienso en maneras satisfactorias de matar mi sed de sangre, propia y ajena
Por el resto, suelen ser cosas insignificantes, pequeñas, débiles, poco importantes...
Me encanta el leve dolor, físico y mental y mucha mentalidad mía es sádica.
Pienso en chicos, pienso en chicas, en mi mundo fantástico, en la tv, me hago películas, recreo pesadillas, redacto textos en mi cabeza aunque luego me olvide de ellos.
Sufro y disfruto.
Pero me controlo.
Si algún día la psicología decidiese librarse de mi... Sería un apocalipsis.
Primero me relajaría. Dejar de ponerme censuras para decir lo que siento y contar mis sentimientos y ponerme un candado para dejar de sacar a la luz tales aberraciones.
Intentaría dejar las lloreras. Mi sonrisa en cambio podría desaparecer, ya que dejaría de ser necesaria.
Me alejaría de la gente lo suficiente para no explotar, pero a la vez para poder controlar. Me aislaría en un mundo imaginario donde mis locuras tuviesen pase sin restricciones. Donde nada me causaría daño.
En cuanto a la casa, en un principio haría que poco a poco olvidasen mi presencia para así poder desaparecerme cuando fuese posible.
Pero vamos a ser sinceros, ¿La psicóloga quiere librarse de mi? No.
Hasta que mis ideas, conductas, pensamientos sean socialmente aceptables no saldré de este bucle que dicha disciplina esta creando a mi alrededor.
Mis "sentimientos negativos" dan a "conductas negativas" y todo da positivo respecto a quedarme en este punto. Entonces volvemos a empezar, no puedo mentir y decir simplemente lo que quieren escuchar, sabrían que estoy mintiendo, tendrían que detectarlo, conseguir la verdad, eso llevaría demasiado tiempo.
Desenmascararme.
Mis conductas consideradas negativas en realidad no lo son, hay un punto de flexión entre la inteligencia por encima de la media y la psicopatía. Algo, por mínimo que sea podría causar que ambas se tergiversasen dando como resultado una confusión. Yo considero la posibilidad de tener un coeficiente alto y unas ganas de vivir moderadas aunque locas a la vez. Veo que, a lo mejor es una exageración a lo que verdaderamente soy. Pero definitivamente lo que veo es que me autodestruyo.
¿Alguien cree, aún con mi control de la situación, poder cambiar mi conducta, mis pensamientos, ideas y traumas? Si cambio, cambiaré sola sin ayuda más que de mi desarrollo.
Nadie ha podido decirme nunca sin temor a equivocarse, lo que soy, como soy o simplemente que hago o me planteo. No creo poder hacerlo por mi tampoco, no soy mejor que nadie, mejor dicho soy peor que todo, por lo cual no podría definir quién quiero ser. No es que no pueda, es que no debo.
No sería menos inteligente que ahora, pero tampoco más, no pretendería entender lo incomprensible.
Ni siquiera pensar más allá de los horizontes que yo misma me he marcado.
No quiero pensar y parece que es mi deber hacerlo. Hacerlo hasta tal punto que duela, que no se controle, hasta tal punto que tenga que escribir esto. Que tenga que saber por qué lo pienso o en que pienso.
Como si fuera lo más sencillo, como si no hubiese nada además de eso.
Parecía un listado inútil, parecía que con él se me sabía controlar. Pero en realidad nada se sabe, y menos aun tratándose de mí.
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