Hola de nuevo gente.
Como no lo sabéis, soy de España, más concretamente de Galicia, un lugar excesivamente verde y medianamente al tanto de las modernidades. Me gusta vivir aquí, no solo por qué conozco ambos idiomas comunes que se hablan en la zona, si no también por lo natural que es todo.
Seguro que has visto de cerca en la tele algún anuncio que te asegura que sus ingredientes son completamente naturales, bien, pues en Galicia (como lo veo yo) casi todo es así.
Puede que estés acostumbrado a una gran ciudad, no a un simple pueblo. Aquí hay de todo, además de una pequeña mezcla de ambos.
Lo que me molesta son las creencias populares, los Gallegos por nada del mundo somos paletos ni menos listos, si no que hay una gran variedad de gente, los pueblos se van modernizando y hay cientos de escuelas maravillosas a las que acudir.
Pero no estoy aquí para hacer publicidad de donde vivo, sino lo contrario, decir lo que no me gusta de la gente que conozco y además del entorno creado por nosotros, el pueblo. Como buena odiosa que soy, iremos a delante con ello.
Desde párvulos, cuando entré, coincidió que la hija de la profesora y yo íbamos en la misma clase con dicha mujer. Ambas eran dos personas de esas que te miran por encima del hombro y por decir más, de las que te tratan como sabiendo que eras inferior. La pobre niña, presionada por su madre para ser superior y ya aprendida en ese comportamiento, no era muy lista y un reducido grupo de la clase teníamos cierta capacidad para aprender más rápido que ella, nada fuera de lo normal, teníamos 3, luego 4 y por último 5 años. Pero gracias a esa capacidad nos separaron en mesas. La primera era una mediana, con los alumnos de rendimiento peor de lo esperado, a los que atendían a menudo. La segunda, pequeña, en la que yo estaba, éramos muy pocos, con un rendimiento mínimamente superior al esperado. Por último dos grandes, con los demás alumnos. Como mi mesa nunca era atendida me vencí y tiré mi rendimiento, quedando en la primera mesa.
Mi madre asustada me cambió, sabiendo que el bullying era lo que a mi menos me afectaba. Pasé hasta tercero en un colegio pequeño, el bullying se redujo, pero yo exigía más competencia académica. Me fui a un colegio más grande y de mucho alumnado hasta quinto, me volví a cambiar por que el acoso sufrido me ahogaba. En sexto fue peor. En mi primer instituto fue peor que en sexto, en mi segundo instituto pude notar una mejora increíble, no por la gente, a la que encuentro de manera infinita mejor, sino por que con el paso de estos sucesos comprendí que hasta las mejores amigas te fallan. Así que deje de tenerlas, deje de tener amigos. LO MEJOR QUE ME PODRÍA HABER PASADO. Sin gente no hay dolor, la meditación, lectura, escritura, estudiar, el receso, las clases en el único pupitre solitario.... Todo sola, SOLA.
Llegué a estabilizarme y ahora lo odio todo, la gente incluida, su afecto con ella y sobre todo dejé de ser alguien que odiaba la soledad. Puesto que la soledad permite pensar, conocerse mejor, controlarse, aprender a controlar a los demás es de lo mas fácil si conoces como controlarte, no significa mantenerte impasible, eso no funciona. Necesitas saber actuar en cuanto a tu entorno, adaptarlo, ser actor. Como me gustaría triunfar en un teatro...
Luego como sabes fingir lo que sientes, solo tendrás que cambiarlo para cambiar el comportamiento de una persona. Sencillo.
Como no lo sabéis, soy de España, más concretamente de Galicia, un lugar excesivamente verde y medianamente al tanto de las modernidades. Me gusta vivir aquí, no solo por qué conozco ambos idiomas comunes que se hablan en la zona, si no también por lo natural que es todo.
Seguro que has visto de cerca en la tele algún anuncio que te asegura que sus ingredientes son completamente naturales, bien, pues en Galicia (como lo veo yo) casi todo es así.
Puede que estés acostumbrado a una gran ciudad, no a un simple pueblo. Aquí hay de todo, además de una pequeña mezcla de ambos.
Lo que me molesta son las creencias populares, los Gallegos por nada del mundo somos paletos ni menos listos, si no que hay una gran variedad de gente, los pueblos se van modernizando y hay cientos de escuelas maravillosas a las que acudir.
Pero no estoy aquí para hacer publicidad de donde vivo, sino lo contrario, decir lo que no me gusta de la gente que conozco y además del entorno creado por nosotros, el pueblo. Como buena odiosa que soy, iremos a delante con ello.
Desde párvulos, cuando entré, coincidió que la hija de la profesora y yo íbamos en la misma clase con dicha mujer. Ambas eran dos personas de esas que te miran por encima del hombro y por decir más, de las que te tratan como sabiendo que eras inferior. La pobre niña, presionada por su madre para ser superior y ya aprendida en ese comportamiento, no era muy lista y un reducido grupo de la clase teníamos cierta capacidad para aprender más rápido que ella, nada fuera de lo normal, teníamos 3, luego 4 y por último 5 años. Pero gracias a esa capacidad nos separaron en mesas. La primera era una mediana, con los alumnos de rendimiento peor de lo esperado, a los que atendían a menudo. La segunda, pequeña, en la que yo estaba, éramos muy pocos, con un rendimiento mínimamente superior al esperado. Por último dos grandes, con los demás alumnos. Como mi mesa nunca era atendida me vencí y tiré mi rendimiento, quedando en la primera mesa.
Mi madre asustada me cambió, sabiendo que el bullying era lo que a mi menos me afectaba. Pasé hasta tercero en un colegio pequeño, el bullying se redujo, pero yo exigía más competencia académica. Me fui a un colegio más grande y de mucho alumnado hasta quinto, me volví a cambiar por que el acoso sufrido me ahogaba. En sexto fue peor. En mi primer instituto fue peor que en sexto, en mi segundo instituto pude notar una mejora increíble, no por la gente, a la que encuentro de manera infinita mejor, sino por que con el paso de estos sucesos comprendí que hasta las mejores amigas te fallan. Así que deje de tenerlas, deje de tener amigos. LO MEJOR QUE ME PODRÍA HABER PASADO. Sin gente no hay dolor, la meditación, lectura, escritura, estudiar, el receso, las clases en el único pupitre solitario.... Todo sola, SOLA.
Llegué a estabilizarme y ahora lo odio todo, la gente incluida, su afecto con ella y sobre todo dejé de ser alguien que odiaba la soledad. Puesto que la soledad permite pensar, conocerse mejor, controlarse, aprender a controlar a los demás es de lo mas fácil si conoces como controlarte, no significa mantenerte impasible, eso no funciona. Necesitas saber actuar en cuanto a tu entorno, adaptarlo, ser actor. Como me gustaría triunfar en un teatro...
Luego como sabes fingir lo que sientes, solo tendrás que cambiarlo para cambiar el comportamiento de una persona. Sencillo.
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