delicada muñeca sola en mi oscuridad

Tengo mi muñeca de porcelana, tan delicada y perfecta que da miedo con su vestidito de color verde y sus medias más blancas que la sal, sentada sola en la oscuridad. Nunca me había parado a pensarlo. La muñeca esta ahí sola, si apago la luz, desaparece, si la vuelvo a encender, no se ha movido.
Es bella y debe de serlo igual en la oscuridad, quizá sus pintados ojos sean más oscuros o su rizado pelo menos brillante, pero permanece bella.
Somos tan diferentes... pero no me gustaría ser como ella, tan perfecta que al paro de cualquier fallo, se hace infinitamente notable, tan notable que al caer se rompe y si se rompe no tiene arreglo, algún día se caerá. En mi caso es lo contrario, que no es bueno, pero es mejor.
Miro mi cuarto, poseo una tetera de dibujitos japoneses en un tono azulón vieja pero delicada, con algún raspón, está sucia por su último uso y tiene al lado una taza blanca pequeña, también sucia.
El espejo tiene huellas.
Mi cuarto huele a mi y a té, detesto que huela a mi ya que me considero inexistente, detesto que huela a mi por que es una mezcla entre el fracaso y la depresión y, soy un fantasma y es mi olor lo que me delata, puesto que mi presencia no.
Tengo la cama sin hacer, ¿Cuánto hace que no la hago?, Ni siquiera se ya si es bueno hacerla. 
El oso gigante que en ella descansa está boca abajo, me dan miedo sus ojos, me juzgan con el brillo que persiste a la oscuridad que tienen encima con su color azulado y su camiseta a juego.
El polvo flota por el cuarto a la luz de la lamparita apoyada en mi mesita de noche y la alfombra negra, llena de polvo, se encuentra sucia y despeinada, deshilachada y pronto será retirada.
Mi sillón de cuero tiene huellas, roturas, abiertos, raspones, polvo.
Ni me haría falta ducharme, solo estoy yo, como mis muñecas antiguas y mis peluches sin desempolvar.
Mi persiana, la pobre está en desuso, la ventana debe estar pegada al marco por la porquería y por las contadas veces que esta ha sido abierta.
No me gusta tener consciencia, así que apenas escribo, hablo o pienso últimamente.
Tengo siempre borradores a medias que completo para publicar, escribiendo siempre por fases y sin saber perfectamente como seguir ya que las ideas que confluyen en mi cabeza son distintas con cada vuelta que les doy. Me falta una musa, inspiración, sed de algo.
Algo que me ayuda bastante es un blog, mi heroína, mi poetisa. Ella es soy-depresiva y es genial.
Hoy quedará un pasaje corto. 

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