no menos que una emoción

Es raro contar esto, pero... Hoy soñé que mi madre traía a casa un bol nuevo, y sí hablo de esos en los que se hace la ensalada familiar, pero de plástico. 
Y es obvio pensar que para qué cuento eso, entonces seguiré con la historia, ella lo compraba y lo traía a casa, era un bol del bazar y lo traía entre la compra del supermercado en una de sus bolsas reutilizables de plástico duro. Como siempre, me pedía ayuda para colocar la compra y en esto que estoy metiendo cosas en la nevera lo veo. Y me emociono. Me emocioné por un bol de plástico nuevo, e incluso me levanté a la espera de que lo pasado en el sueño, hubiera pasado de verdad. 
No comprendí el hecho de que la decepción fuera abismal hasta que desperté del todo. 
Comprendí de lleno que nada me llenaba igual que obtener cosas nuevas que sustituyan a las cosas viejas y demacradas que casi siempre tenemos en casa. Por que nada de lo que teníamos era nuevo nunca, nos relegábamos a esperar a que las cosas estuviesen demasiado rotas, para cambiarlas por otras regaladas, heredadas, usadas o compradas de segunda mano, y obviamente un bol nuevo era un gran cambio para nuestra cocina dentro de lo que nos podíamos permitir, cosa que por alguna razón me animaba como si lo fuese a utilizar cada minuto.
Quizá está obsesión por adquirir cosas nuevas es por la costumbre a nunca tenerlas. 
Vaya impresión para llevar tan solo unos días de 2025. 
Pensé que el año pasado, tras mucha preparación mental, quedaba atrás, pero hay cosas que tras todo el esfuerzo que estuve haciendo por reinventarme, seguían en mi cabeza, haciendo daño. 
Por ejemplo sigo teniendo aquel extraño énfasis por comprar cosas y sentir la adrenalina de tenerlas o, a veces, cuando veo a mi pareja, me duele por aquella traición que sentí hace menos de dos semanas. Esta última hace más daño por el hecho de que no consigo superarla, solo olvidarla por momentos para sentir toda la confianza que había adquirido a lo largo del tiempo y que de repente perdí, y duele más que nada haberla perdido. 
Sigo luchando por recuperar lo perdido y, además, por seguir adelante ganando en aquello que nunca tuve, solo que es bastante más duro de lo que te plantean y nunca avisan de lo largo que es el proceso en realidad. 
Estuve realmente motivada todo el ciclo de noviembre, con ganas de nuevas cosas y con ánimos para hacerlo todo, y me duró hasta mediados de diciembre, pero actualmente no tengo nada de ánimo, ganas ni fuerzas, solo me encuentro cansada de tanto estudiar, hacer, cuidar e intentar relajarme de forma fallida. 
Así que ahora mismo lo único que intento es sobrevivir al mundo que me rodea de la mejor manera posible, luchando por no caer y por sacar (por ejemplo) los exámenes de enero. 
Me encuentro, además de cansada, nerviosa, ansiosa. Y siento, en el fondo, que no puedo más. 
Solo espero que esto dure poco, que el alivio tras los exámenes me cure, que en algún momento pueda descansar de verdad. Gracias por leer. 

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