romper con los recuerdos

No recuerdo, no recuerdo el olor de su colonia de supermercado cuando se levantaba por las mañanas a tomar sus cientos de pastillas, solo el nombre de esta. No recuerdo tampoco cuantas veces el gato se durmió sobre el o si en invierno también dormía con su camiseta de tirantes. No recuerdo a mi abuelo. 
Por recordar, no recuerdo demasiadas cosas, no recuerdo mi infancia que con los años se difumina, ni recuerdo cuantas veces dormí (aunque fueran pocas) en aquella cama esperando a que aquellos brazos me rodeasen para protegerme del frío en vano... Pero de cosas como esta doy gracias. 
Recordar es algo que es diferente en cada persona, las distorsiones que cada uno hace de su historia, no solo hacen la historia, sino que hacen a la persona. 
Por recordar, lo que más recuerdo son momentos malos, por que son los que la mente hace que el corazón haga una heridita en el alma, marcando el paso de esos momentos en la vida y creando aprendizajes de los que después puede que nos arrepintamos. 
Sé por ejemplo que hace poco estuve enferma y estuve malita, malita de la garganta, me molestaba el cerebro y me latía mal el corazón.
Sabía que tenía demasiadas cosas buenas que agradecer, que llenaban el corazón hasta hacerlo latir más lento y me hacían llorar de emoción, sin embargo estaba hundida en la miseria, decayendo de manera constante como en aquellos momentos en que las heridas me supuraban desde la comodidad de la cama que no podía abandonar. Creía, aunque recordaba lo bueno, que se avecinaban meses difíciles donde lucharía con mi cuerpo, mente y lágrimas por salir de mi cama cada mañana en el objetivo de aparentar ser una persona más en la sociedad. 
Pero los recuerdos, y todo en general, son algo que realmente me está sentando mal, estoy muy sensible y tengo que hacer un sobreesfuerzo por disimularlo, lo que a cualquiera le dejaría exhausto. 
También he de decir que estoy notando que las cosas decaen y se hunden y no quiero que eso pase. 
Estoy viendo entre otras cosas como la historia que yo viví entre enfados y lágrimas se repite sobre mi hermano menor en casa. Cada segundo pienso que lo que pasa es injusto, he madurado y sigo pensando que las exigencias impuestas son desorbitadas. 
Entonces las historias me invaden y las ganas de sacar todo eso con agresividad sobre mi vuelven con las memorias pasadas. Todos hicimos demasiadas cosas mal. 
Estoy notando también que mi mejor amiga cada vez tiene conductas más tóxicas contra mi, al nivel de poner a un chico antes que a sus amigos de siempre e incluso humillarme para quedar bien con él. Lo que me hace querer dejar de hablarle por que sé que conseguirá disuadirme para que no piense eso durante mucho tiempo. Y lo que a la vez  me deprime consigue devolverme al pasado a recordar mis otras duras amistades en las que yo me explotaba para caer bien. 
Estoy cayendo cada vez más en la pereza, olvidándome de mi yo productivo del pasado, haciendo que mis exámenes y trabajos se acumulen para luego hacerlo todo mal en el último momento y sacar unas notas mediocres, que no darán para nada. Que me estropean la media.
Estoy llorando por todo, mirándome en el espejo y viendo lo que siempre odié, evitando la medicación y, por si no fuera poco, ignorando a mi familia para darle atención a la persona que ahora es mi pareja... Con la que mis traumas desaparecen y reaparecen como recién vividos y con la que la confianza me asegura la paz y el miedo de que me vuelva a pasar lo mismo.
Por recordar recuerdo poco... Pero todo lo malo circula por mi cabeza haciéndome dar vueltas en mares de dudas... Dudas que durarán hasta que yo acabe con ellas. Quiero recordar lo olvidado y olvidar lo que me hizo tanto daño. Mi historia me hace mía, pero también me pierde de mí. 

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