el conflicto de la duda

Estimado blog: 
Ando en clase escribiendo esto, tengo dos horas de la misma aburrida asignatura con una profesora con demasiada energía.
Y yo no tengo, ninguna.
Tengo la sensación absoluta de que la percepción de mi mundo está trastocada.
Oigo con demasiada capacidad los suspiros de frustración de mis compañeros pero me cuesta mantener la audición en la atronante voz femenina y madura, sencilla y directa de la profesora. 
Puede que sea algo temporal, que mi percepción simplemente esté alterada por una emoción no identificada que provoca que las horas no se muevan y la cara me arda.
O puede que mi atención esté definitivamente rota y no vuelva a funcionar, puesto que siempre fui una persona despistada, y ahora el desorden y desorganización mental imperan a mi criterio de actuación. 
Sinceramente no tengo ganas de que esto sea real. 
Igual que no tengo ganas de protagonizar mi tarde con algo que no sea la siesta. 
La estimada siesta, la querida siesta que arruina el tiempo y soluciona los problemas. 
Aunque a todos les parezca preocupante que no salga de mi cama, pero es mi decisión. 
Hablando de tomar decisiones, la profesora nos ha explicado que tomar decisiones implica tener un conflicto, que no siempre tiene que ser negativo. El problema es que en su mayoría no se tomarlas.
Estoy ahora mismo en un momento de muchos cambios, tengo un periodo de duelo que toma la mayor parte de mi tiempo.
Tomar decisiones que son difíciles implica tener que sopesar muchas cosas, y tengo la cabeza lo suficientemente llena de pajaritos como para meter más. Otra cosa que implican las decisiones son momentos muy inestables que nos provocan inseguridad y según vas haciéndote mayor, el conflicto ocupa más tiempo de nuestras vidas 
La profesora tiene tanta razón... 

Comentarios