feliz mes, orgullosos

Para mi, aunque realmente me pertenecen varios días de festividad, acaba siendo un mes cualquiera, al no estar fuera del armario no puedo asistir a festivales, ni puedo publicar para todo el mundo mis felicitaciones diarias de un mes que las merece.
Mi tristeza se completa por igual en este ciclo de soledad, humillación y armario que apreta como cadenas.
Me gustaría salir de aquí por que voy a acabar con claustrofobia, pero mi situación social casi me duele más que pillarme los dedos con la puerta cada vez que intento contar que soy.
Así que he decidido resignarme a escribir anonimamente mis "que lo pases bien" aquí.
Lo bueno es que este año no hay festival, digo que es bueno solo por que no me da envidia, sino que me brinda la oportunidad de tener un año más para decidir contarlo e ir.
Más bien, el año que viene tendré los dieciocho e iré sin decir a donde solo por que creo que tengo ese derecho. Y entonces me compraré por Amazon productos llamativos y vistosos de las banderas que creo que me identifican.
La arcoíris, la azul-rosa-blanca-rosa-azul, la rosa-morada-azul, la amarilla- blanca-morada-negra...
Para quien no sepa, traducción: La LGTBI+, la trans, la bisexual, la genero no binario y ni siquiera se como es la pangénero.
Pero no sé, me da pena por todos aquellos que utilizan los días de desfile para destaparse ante el mundo, para contar lo que son y sienten, para hacer amigos y sentirse sorprendidos y, sobre todo, para obtener el cariño que tantas veces necesitan.
Entre todos esos yo. Me doy pena también. Las dos penas.
Pero aunque el desfile no se haga y esas personas estén mal, otras tantas siguen honrándose, eso es bueno, luchar por la igualdad.
Incluso, este día veinticinco, se recogen las notas presencialmente en mi instituto y pienso llevar una enorme mochila con la maravillosa bandera pintada y gritar a los cuatro vientos (con máscara negra puesta) que soy lo que soy y que nada me cambiará, incluso ante los profesores y frente a quien no le importe, y si la gente se me une pienso llorar, de felicidad, pero con muchas lágrimas.
Como cuando ibas en sexto de la primaria y era fin de curso y todos te caían como la mierda pero te abrazaban y te decían que te iban a extrañar, y llorabas con ellos. Así toda la clase media hora antes de la campana final.
Luego te das cuenta de que los volverás a ver y que te caían mal, pero ese día queda como un recuerdo bonito.
Así siento yo este mes, esa recogida de notas y todos mis días, en los que me digo: Lo que pasa en ti, se queda en ti.
Empoderado, con un puño en alto y voz de grito por los colores de sus ochenta putas banderas y de todas las demás. Gracias por luchar por sus derechos y por sus colores 

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